Redacción Animal Político · 17 de octubre de 2024
¿Cuál es el grupo de la población de mayor vulnerabilidad y con mayores carencias sociales en México? Nuestra infancia y adolescencia. Éste es uno de los desafíos que presenta el estudio publicado hoy por UNICEF y el CONEVAL con miras a revisar la situación de pobreza de niños, niñas y adolescentes y los retos para atenderla.
Cada 17 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza y, en México, este fenómeno ha disminuido en los últimos años, llegando a su más bajo histórico, desde 2008, gracias a múltiples esfuerzos gubernamentales.
Sin embargo, el combate contra la pobreza aún no está terminado, por lo que todavía se requiere mayor impulso para su erradicación, comenzando, por la pobreza infantil.
Casi la mitad de la infancia y la adolescencia del país vive en pobreza; esto equivale a 17 millones de niñas, niños y adolescentes. Cerca del 10 % de este grupo de la población está afectado por la pobreza extrema, la cara más dura de la pobreza, en donde no se tiene acceso a una canasta básica de alimentos y se padecen múltiples carencias sociales, de acceso efectivo a educación, salud y seguridad social. En consecuencia, 4 de cada 10 personas pobres extremas tienen menos de 18 años.
El estudio con el CONEVAL señala que dentro de la infancia y la adolescencia hay grupos más vulnerables que otros, particularmente los pueblos indígenas. Alrededor de cuatro de cada cinco de las niñas y niños indígenas viven en condiciones de pobreza, y de éstos la mitad vive en condiciones de pobreza extrema.
Casi la totalidad de la infancia indígena, 93.3 %, carece de acceso a la seguridad social y dos tercios no tienen acceso a servicios de salud.
Con el inicio del sexenio vienen nuevas oportunidades para avanzar en materia de política social, una de éstas es la lucha contra la pobreza infantil extrema. Para ello es importante focalizar esfuerzos en las poblaciones más vulnerables, como la infancia y la adolescencia indígena para que puedan recibir atención prioritaria del Estado.
Esto se podría traducir en una inversión sustantiva en salud y educación de calidad, alimentación saludable y acceso a los distintos programas de bienestar. La expansión gradual de las becas educativas es un paso muy positivo hacia la atención de la pobreza extrema, siempre y cuando lleguen a las poblaciones vulnerables de manera oportuna.
Muchas veces la pobreza se transmite de generación a generación. Para romper este círculo vicioso es crucial avanzar en la construcción gradual de un sistema de protección social robusto y universal. Para mayor impacto es importante comenzar por la atención e inclusión de todas las niñas, niños o adolescentes, sin importar la situación laboral de sus madres, padres o cuidadores.
Ésta es una tarea ambiciosa que requiere de amplia visión y compromiso. Lo positivo es que México cuenta con el liderazgo, las capacidades y los recursos para lograr avances significativos en la construcción de un Estado de bienestar y la reducción de la pobreza infantil.
Asegurar que estas niñas y niños vivan libres de pobreza es la mejor garantía hacia un México más estable, más seguro y más próspero, beneficiando no solo a las familias más vulnerables, sino a toda la nación.
* Fernando Carrera Castro (@FernandoUNICEF) es representante de UNICEF México (@UNICEFMexico).