¿La sorpresa del voto latino?

Redacción Animal Político · 6 de noviembre de 2024

¿La sorpresa del voto latino?

Por segunda vez, Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos con un margen mucho más amplio del esperado, para sorpresa de muchos. La idea de que Kamala Harris compitiera contra Trump era atractiva: una mujer negra, que “rescató” la contienda de último minuto para mantener vivas las posibilidades del Partido Demócrata. Harris hizo un buen trabajo, el mejor que pudo. Era posible pensar que Harris saldría victoriosa de la contienda, y Trump regresaría a enfrentar sus procesos legales como cualquier ciudadano estadounidense común.

Durante todo el día seguí la cobertura en los medios de comunicación hispanos más importantes; dedicaron largos segmentos a hablar sobre “el voto latino”. Por la mañana y hasta entrada la tarde predominaba la idea de que la comunidad hispana con derecho a voto —más de 36 millones de personas, según el Pew Research Center— estaba más informada que nunca sobre los pros y contras de las dos opciones para presidente. Dada la tensa relación de Trump con América Latina durante su mandato, los analistas y las casas encuestadoras auguraban que la balanza se inclinaría hacia Kamala Harris. Sin embargo, no fue así.

Vivo en Estados Unidos desde hace cuatro años, en Carolina del Norte, uno de los 7 estados columpio que al final se pintó de rojo y en donde más del 10 % de la población es latina. Esto me ha permitido observar de cerca las dinámicas de la comunidad hispana. Mi interacción diaria con inmigrantes de primera y segunda generación me ha dado la capacidad de comprender mejor sus decisiones sin apresurarme a juzgarlas. A continuación, comparto algunos de los argumentos que considero claves para entender el voto de muchos latinos en esta elección.

Donald Trump se ha convertido en el “rey de la retórica” y no pocos latinos, incluso aquellos que aún no han migrado o que nunca han pisado Estados Unidos, lo ven como una persona que defiende la libertad y que está dispuesta a enfrentarse a “los socialistas” y a “los comunistas”. Para muchos, especialmente aquellos que han experimentado los desastres catastróficos de los gobiernos de izquierda en América Latina, Trump representa una opción que defiende la dignidad, las libertades y la seguridad, valores que resuenan profundamente entre quienes, por su historia personal o familiar, han carecido de ello.

Otro factor que representó la simpatía de los hispanos fueron los beneficios económicos que muchos recibieron durante su primera administración, especialmente durante la pandemia. Las ayudas económicas ortorgadas por su gobierno generaron una percepción de respaldo y buena administración de los recursos públicos entre varios sectores de la población latina, contrastando con el relato de abandono que algunos migrantes escucharon de sus familiares en América Latina y que fortaleció su percepción positiva de Trump.

Además, entre 2017 y 2021 se otorgaron incentivos para la creación y desarrollo de empresas en los Estados Unidos, lo que benefició de manera colateral a la población latina. Los sectores en los que se concentra una amplia fuerza laboral latina, como la construcción, la hostelería y la agricultura, tuvieron un crecimiento en oportunidades laborales, lo que tuvo un impacto positivo y tangible a corto plazo en muchas familias. Esto ocurrió, además, de manera paralela a las políticas migratorias de Trump, que incluyeron presiones sobre México para frenar y filtrar el flujo migratorio de América Central.

No menos importante es el factor cultural y religioso. Muchos latinos, especialmente los que llevan varias generaciones en Estados Unidos, se sienten más identificados con los valores tradicionales que Trump promueve, como la defensa de la familia tradicional y una visión conservadora sobre temas sociales como el aborto o la diversidad sexual. Estos valores se acercan, más que los promovidos por Kamala Harris en su campaña, a comunidades con una fuerte orientación cristiana, donde los factores sociales y morales juegan un papel clave en la toma de decisiones políticas.

Asimismo, hay un componente de identidad política que no se puede pasar por alto. Para algunos latinos, Trump representa una alternativa a las élites políticas tradicionales que existen en Estados Unidos, a quienes consideran lejanas y desconectadas de las realidades y necesidades de las comunidades latinas. Su discurso, que a menudo desafía la corrección política, ha encontrado resonancia en aquellos que sienten que los políticos de carrera no han hecho lo suficiente por abordar temas prioritarios para ellos, como la educación.

Gran parte de la comunidad latina sigue y seguirá siendo una base electoral clave para el Partido Demócrata, pero el apoyo de un grupo significativo de migrantes a los Republicanos el día de ayer refleja la complejidad del panorama. Los latinos reivindicaron a Trump como una opción viable, a pesar de ser un gobernante que vivirá desafiando a la diplomacia tradicional y tensando las relaciones con los países de América Latina.

La comunidad hispana en Estados Unidos es un crisol, y no es posible hacer generalizaciones. Cada uno de los 50 estados tiene su propio contexto, y los latinos de cada comunidad tienen historias y necesidades distintas. Esta diversidad hace que el voto latino sea uno de los más complejos de analizar y, por tanto, de obtener.

Estoy convencida de que, a partir de esta elección, republicanos y demócratas deberán entender que, para ganar, es necesario tratar a nuestra comunidad como lo que es: heterogénea, inteligente, capaz, escéptica y fundamental. Los latinos son esenciales para seguir escribiendo la historia de Estados Unidos.

* Valeria Hernández Almaguer (@ValaAlmaguer) es integrante del Seminario sobre Violencia y Paz desde 2016.