Segundo Diálogo Nacional por la Paz: rehacer los acuerdos que sostienen la vida colectiva

Claudia Ramos · 6 de febrero de 2026

Segundo Diálogo Nacional por la Paz: rehacer los acuerdos que sostienen la vida colectiva

El Segundo Diálogo Nacional por la Paz señaló que la paz se construye al escuchar a las víctimas, integrar a las juventudes y rehacer los acuerdos que sostienen la vida colectiva. Esto implica ser comunidad: verdad, justicia y compromiso. Una tarea de todo sector y toda persona que comienza hoy.

Con una asistencia de 1200 líderes provenientes de comunidades religiosas, la academia, el sector empresarial, colectivos de familias buscadoras, gobiernos y policías municipales, se llevó a cabo en el ITESO el Segundo Diálogo Nacional por la Paz. Esta diversidad de personas reunidas con un mismo fin, ser constructores de paz, generó la convicción de que todos somos responsables y que la paz comienza a construirse desde hoy.

Las tres conferencias magistrales del Diálogo Nacional por la Paz construyeron un horizonte para este movimiento que ha mostrado su fuerza para convocar a la diversidad de actores locales, estatales y nacionales.

La primera conferencia estuvo a cargo del académico Mauricio Merino, quien hizo un análisis del papel del Estado en la historia del mundo y mostró cómo se ha instalado la idea que el Estado es el gobierno en turno, cuando el Estado es el acuerdo social que regula el comportamiento de las personas e instituciones para vivir juntas en un mismo territorio. Resonó en el auditorio la frase el Estado somos todos y, por tanto, todos tenemos una responsabilidad para construir la paz.

La segunda conferencia estuvo a cargo del jesuita Elías López, quien señaló que el liderazgo que hoy se necesita tiene que partir de la escucha y el diálogo para construir acuerdos con el distinto y eso implica autenticidad, libertad y esperanza. Presentó un camino para construir comunidad con una mística que asegure la trascendencia y la resiliencia y una acción política que construya la institucionalidad necesaria para construir la paz.

La tercera conferencia estuvo a cargo de monseñor Ramón Castro, quien señaló que la paz exige: 1) poner en el centro a las víctimas de la violencia, ahí está la fuerza para transformar este país, 2) la corresponsabilidad ética de todos los actores sociales, 3) la construcción de procesos territoriales y de largo plazo, 4) la denuncia profética, 5) una esperanza organizada y perseverante.

Se llevaron a cabo dos mesas sobre los desafíos de la nación: Resonaron las palabras del historiador Alfonso Alfaro, que tenemos el reto de imaginar el Estado que pueda integrar a los jóvenes que se han quedado sin referentes y son cooptados por la delincuencia. Sandra Ley mostró que la clave está en fortalecer las policías municipales en coordinación con la ciudadanía. Sergio López Ayllón, que el camino posible está en la justicia cívica desde el ámbito local. Daniel Moreno señaló que falta incorporar a los medios de comunicación a este movimiento. Alberto Olvera llamó a fortalecer las alianzas con la sociedad civil para defender la democracia. Elena Azaola invitó a no olvidar las cárceles en la construcción de la paz. Sara González, universitaria, mostró los retos que tenemos para activar la participación de los jóvenes. Y José Medina Mora habló del Modelo Inclusivo de Desarrollo como aporte de las empresas en la construcción de la paz.

También se presentaron experiencias de construcción de paz: Don Juan Manuel, obispo de la Tarahumara, presentó el trabajo que han hecho con la juventud a partir del asesinato de los padres jesuitas. Sylvia Schmelkes presentó una ruta para construir la paz desde las escuelas. Rafael Ibarra expuso la propuesta de Empresas por la Paz. Genner Peniche describió opciones para construir la paz desde las familias. El comandante Víctor Orona, director de Seguridad Pública de Meoqui, presentó la propuesta de Policías de Paz. Karen Pérez, directora del Servicio Jesuita a Refugiados, describió una ruta para la integración de los migrantes en el territorio mexicano. María Luisa Rodriguez, directora del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, habló sobre el desafíos de escuchar a las víctimas. Y Pavel Vallejo, de Open Society Foundations, presentó la propuesta de Consejos de Paz y Justicia Cívica.

Si el Estado somos todos, el gran desafío es aprender a vivir juntos, es decir, aprender a vivir en comunidad. Por eso, el liderazgo que hoy se necesita es un liderazgo comunitario, un liderazgo sinodal, tener habilidades para mediar, reconciliar y sanar. Si aprendemos a construir acuerdos de convivencia desde la familia, el barrio, la escuela, la empresa, la iglesia o el gobierno nos iremos ejercitando en la construcción del Estado que México necesita.

Construir el Estado implica pensar en la juventud, es decir, integrar a los jóvenes a una familia que les dé sentido de pertenencia, a un trabajo que les dé estabilidad y a una espiritualidad que les haga resilientes. Urge salir a escuchar, comprender y construir junto con ellos las opciones de futuro.

Y todo esto lo tenemos que iniciar sanando la principal herida que vive nuestro país y que es el dolor de las madres buscadoras. Mientras no sanemos ese dolor no podremos recuperar la paz. Po eso, este diálogo las abraza y les dice que deseamos caminar juntos, abrir caminos de justicia y transformar ese dolor en creatividad para construir la paz.

Por tanto, el reto es imaginar el Estado que México necesita para recuperar la paz, es decir, los acuerdos que regulen la vida de nuestras instituciones y garanticen una vida digna para todas las personas. Y eso hoy lo podemos comenzar revisando los acuerdos que sostienen la vida colectiva.

México tiene el dolor que lo impulsa a transformar sus instituciones y sus relaciones en sistemas de acogida para que nadie quede fuera. Poner en el centro a las víctimas es conectarnos con la fuerza que hará posible imaginar y construir ese Estado que México necesita. Y tenemos el deber moral de iniciar desde los acuerdos locales de paz, entre vecinos, autoridades locales, organizaciones sociales, colectivos e instituciones diversas. Este segundo Diálogo Nacional por la Paz mostró que es posible construir desde la diversidad y el horizonte está claro, las víctimas, los jóvenes y la comunidad.

* Jorge Atilano González Candia, SJ es director del Diálogo Nacional por la Paz.