La última y nos vamos… quedando (con reglas claras)

Redacción Animal Político · 1 de agosto de 2025

La última y nos vamos… quedando (con reglas claras)

Del 5 al 14 de agosto, líderes de más de 170 países estarán reunidos en Ginebra, Suiza, en la ronda final de negociaciones de la ONU con la cual culminan casi 3 años de discusiones para lograr un tratado global, jurídicamente vinculante, que ponga fin al problema de la contaminación plástica.

En el tiempo que llevan estas negociaciones (desde noviembre de 2022), más de 36 millones de toneladas de desechos plásticos han llegado a nuestros océanos. De hecho, mientras estás leyendo esto, el equivalente a un camión de basura lleno de desechos plásticos está siendo vertido al mar por minuto. Estas cifras reflejan la urgencia de establecer medidas globales que aborden todo el ciclo de vida del plástico: desde su producción hasta su disposición final.

La mayoría de los gobiernos del mundo están pidiendo más ambición. Un ejemplo se presentó en la Conferencia de la ONU de 2025 sobre el Océano, en donde 95 países, incluido México, lanzaron el “Llamado de atención de Niza para un Tratado Ambicioso contra la Contaminación Plástica”, pidiendo un tratado fuerte y ambicioso que incluya medidas claras para todos.

Las empresas también están actuando. La Coalición Empresarial para un Tratado Global sobre Plásticos, impulsada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Fundación Ellen MacArthur, une las voces de más de 280 actores de toda la cadena de valor, incluidas empresas transnacionales de distintos sectores como Danone, Evertis, Reckitt, Essity, Henkel, Walmart y Colgate.

Esta Coalición impulsa un tratado ambicioso que incluya regulaciones homologadas globalmente en lugar de medidas nacionales voluntarias ya que, de acuerdo con su posicionamiento, un panorama regulatorio fragmentado deriva en mayores costos y complejidad.

De acuerdo con esta Coalición, un tratado ambicioso debería incluir tres elementos clave:

1) Criterios armonizados para el retiro progresivo de los productos plásticos más problemáticos. Esto podría ayudar a eliminar más del doble de este tipo de plásticos en comparación con lo que se lograría basándose únicamente en medidas nacionales voluntarias.

2) Requisitos comunes para el diseño de productos. Contar con definiciones comunes para el diseño ayudaría a aumentar significativamente las tasas de reúso y reciclabilidad de productos gracias a una mayor inversión conjunta en infraestructura necesaria, reduciendo los costos y logrando una mayor escalabilidad de las soluciones.

3) Un enfoque unificado para esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) con principios clave y requisitos mínimos. Con principios comunes a nivel internacional y nacional, los ingresos globales por esquemas REP podrían aumentar, lo que ayudaría a tener sistemas de reciclaje más eficientes, así como un mayor suministro de contenido reciclado de alta calidad.

Contar con regulaciones armonizadas y mecanismos financieros justos y adecuados proporcionará certidumbre a las empresas e inversionistas, mejorará la toma de decisiones y aumentará la circularidad del plástico en toda la cadena de valor.

Para avanzar de los compromisos a la acción existen iniciativas como la Red Global de Pactos de los Plásticos, que une a más de 900 actores y empresas de 13 países que trabajan en conjunto para alinear la visión global con acciones tangibles a nivel local. Como parte de esta Red Global, el Pacto de los Plásticos de México (PPMX) trabaja de la mano con empresas y expertos de la cadena de valor para establecer prioridades y grupos de trabajo que aborden soluciones efectivas para plásticos problemáticos en nuestro país.

Iniciativas como estas demuestran que cuando empresas y actores clave se comprometen y colaboran hacia los mismos objetivos, se pueden obtener resultados tangibles y costo efectivos.

Esta última ronda de negociaciones para llegar a un Tratado Global en Ginebra generará un momento único para acelerar la circularidad de los plásticos. Si bien esos días de discusiones serán decisivos, el aumento del nivel de ambición, transición y colaboración hacia una economía más circular ya está en marcha a través de múltiples plataformas impulsadas por empresas, academia y sociedad civil.

Para expandir este impacto será esencial que México y el mundo cuenten con un instrumento que marque el rumbo y establezca reglas claras para acelerar el cambio. Ya no hay tiempo, es momento de traer a la naturaleza de vuelta y dejar a los plásticos fuera de ella.

* Aline Nolasco es Coordinadora del Pacto de los Plásticos de México y Oficial Sr. de Acción Climática en WWF México.