Redacción Animal Político · 19 de agosto de 2025
Durante los últimos años el tema de una reforma electoral ha estado en el aire y aunque hasta ahora no se ha logrado hacer realidad, nuevamente se abre el debate. Hace unas semanas se creó mediante decreto la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, con la intención de buscar la validación popular de un nuevo proyecto de reforma electoral (aquí puedes consultar nuestro análisis del decreto). La Comisión encabezada por Pablo Gómez tiene como objetivo elaborar la propuesta de reforma a partir de foros, debates y encuestas, aunque pareciera que buscarán hacer un ejercicio plural, el propio titular de la Comisión ha señalado que “el gobierno utilizará su fuerza política para aprobar la próxima reforma en la materia”.
La pregunta que surge ante este nuevo intento de reforma es: ¿qué se incluirá en la propuesta? Y ¿qué tan de fondo será la reforma? ¿Los cambios van a ser sustantivos o solo superficiales? Y, sobre todo, ¿buscarán fortalecer el sistema electoral o solo al partido en el gobierno?
Es difícil contestar las preguntas anteriores a partir de la información disponible, aunque lo que sí podemos hacer es revisar las propuestas que ya se han hecho para buscar darnos una idea de por dónde puede venir este nuevo intento de reforma.
El llamado Plan A, presentado en noviembre de 2022, y redactado por Horacio Duarte y Pablo Gómez, tenía como propósito la reducción de los costos de las elecciones y de la posibilidad de fraude electoral. Para ello se planteó la creación del Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC); reducción de 11 a 7 consejerías –elegidas por voto popular–; reducción del periodo del cargo de 9 a 6 años, así como la desaparición de los Organismos Públicos Locales (OPL); revocación de mandato con el 33 % de participación; reducción de legisladores/as a 300 diputaciones y 96 senadurías (3 por entidad), todas electas mediante representación proporcional; eliminación del financiamiento público de partidos para actividades ordinarias; gastos de campaña calculados multiplicando la lista nominal por el 65 % del valor diario de la UMA para elecciones intermedias y por el 100 % para elecciones presidenciales; disminución de tiempos en radio y televisión; reducción de diputaciones locales y regidurías.
El plan B buscaba solo modificar las leyes secundarias, y en este se planteó la reducción de la estructura del INE, reducción del 80 % del personal del Servicio Profesional Electoral Nacional; reducción de órganos distritales de 300 a 264; convertir los OPL en organismos supeditados al INE; la creación del Procedimiento Único de Queja en Materia Electoral; eliminación de la franquicia telegráfica de los partidos; modalidad electrónica solamente para voto en el extranjero; unificación del PREP con cómputo y transmisión en tiempo real al finalizar la jornada electoral; separación del cargo a legisladores/as en caso de reelección; desaparición de fideicomisos del INE, entre otros. Esta reforma fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte.
El plan C, presentado en febrero de 2024, retomaba las propuestas del plan A, por lo que requería de una mayoría calificada para modificar la Constitución y ello dependía de los resultados de la elección de ese año. Se proponía, nuevamente, la creación del INEC con consejerías elegidas popularmente; reducción de consejerías en cantidad y duración del periodo del cargo; desaparición de los OPL; reducción al 30 % de participación de la lista nominal para validar consultas populares y revocación de mandato; un Congreso de la Unión integrado por 300 diputaciones y 64 senadurías electas por mayoría relativa (desaparición de plurinominales); reducción del 50 % al financiamiento público de partidos para actividades ordinarias, regulando las aportaciones privadas y fijando el monto anual multiplicando la lista nominal por el 33 % del valor diario de la UMA; aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y Comunicación para mecanismos de participación ciudadana; reducción de diputaciones locales y regidurías, según el número de habitantes, y la posibilidad de crear partidos políticos cada 3 años (para conocer más sobre el plan A, B y C en el Laboratorio Electoral realizamos un análisis comparativo).
Derivado de algunas declaraciones emitidas por la Presidenta y el propio Pablo Gómez, así como de los antecedentes de propuestas de reforma que han sido descritas, advertimos que al menos son 5 los aspectos que muy posiblemente considerarán en la propuesta de reforma electoral son:
Modificar las reglas de acceso al poder requiere de un amplio consenso político, así como de una búsqueda de evolución positiva. La implementación de una reforma debe basarse en un diagnóstico exhaustivo que contemple tiempos, plazos y costos. Por ello consideramos imprescindible que esta nueva reforma no se limite a reciclar las propuestas que fueron rechazadas en 2022 y 2024, sino que se genere una propuesta genuina que busque el fortalecimiento de las libertades políticas y elecciones bajo principios de integridad.