Redacción Animal Político · 23 de julio de 2025
En un artículo publicado en línea por El Economista, en octubre de 2024, se pronostica que para 2060 se duplicará el número de personas que requerirán cuidados paliativos, sumados al número actual de pacientes que padecen enfermedades graves o sin cura (aproximadamente cincuenta y siete millones a nivel mundial). Ante este panorama me parece de suma importancia hablar de la presencia de los odontólogos dentro del equipo de cuidados paliativos que se aplican a las personas que transitan una enfermedad crónica o terminal con síntomas de origen multifactorial, que van desde una incomodidad en las actividades que eran de rutina, hasta dolores muy severos que limitan a los pacientes y alteran su entorno, su dinámica familiar y a las personas que los cuidan.
Es común que los pacientes que se encuentran bajo este tipo de cuidados presenten diferentes problemas bucodentales como úlceras, inflamación, xerostomía, disgeusia, parestesia, neuralgia o sangrado de encía, por mencionar algunos; sin embargo, la salud bucal muchas veces es la menos considerada y la más descuidada por parte del equipo médico que imparte los cuidados paliativos. Sólo en los equipos de cuidados paliativos multidisciplinarios que se encuentran dentro de hospitales, de tercer nivel o particulares, se toma en cuenta a dichos profesionales, pero no todas las clínicas y/o consultorios cuentan con un grupo tan diverso y prácticamente es nula la participación de algún odontólogo, pues muchas veces no se reconoce la importancia de la salud bucal, minando la salud general y la calidad de vida de la persona.
Otro punto para considerar es que son pocos los odontólogos que cuentan con los conocimientos o las herramientas para tratar pacientes bajo cuidados paliativos; de igual forma, pacientes, familiares y cuidadores tampoco están informados acerca de los beneficios que puede tener un apoyo odontológico sumado a los cuidados médicos hacia los pacientes.
Por poner sólo algunos ejemplos: la mucositis (producto del tratamiento por quimioterapia que se administra al paciente que cursa con tumores de cabeza y cuello) provoca dolor e incomodidad haciendo que la alimentación se convierta en una actividad tan molesta que los pacientes prefieren dejar de comer, lo que provoca un deterioro mayor en su enfermedad; en estos casos también es frecuente la presencia de candidiasis que debería ser tratada por el odontólogo.
Otro ejemplo es el tratamiento dental antes de la administración de ciertos medicamentos o procedimientos, pues muchas veces será necesario tratar dientes con caries, realizar tratamientos de endodoncia, reemplazar prótesis mal ajustadas o tratar la gingivitis o enfermedad periodontal presente en el paciente. Lo anterior permite que los cuidados paliativos se lleven a cabo con éxito y garantiza que se cumplan las expectativas, tanto del equipo médico como del paciente.
Al formar parte del equipo médico encargado de los cuidados paliativos, el odontólogo puede establecer protocolos de prevención como técnicas de cepillado e higiene, evitando en gran medida la presencia de microorganismos en la boca que puedan provocar infecciones importantes que interfieran con el plan inicial.
Probablemente la poca participación del odontólogo en el equipo de cuidados paliativos se deba a la necesidad de utilizar aparatos e instrumentos que muchas veces sólo pueden ser usados en el consultorio dental u hospital, y para algunos pacientes puede resultar imposible acudir de manera presencial. Sin embargo, hoy en día se pueden aplicar herramientas como la teleodontología que ayuda a guiar al paciente, a los familiares y cuidadores mediante instrucciones o creando organigramas que faciliten la atención dental. Si bien la teleodontología presenta ciertas limitaciones, puede ser muy útil, ya que por medio de ella se realiza un primer contacto con el paciente, algún familiar o cuidador y se da alguna instrucción o consejo dental que pueda realizarse en casa y, al mismo tiempo, sirve de guía para saber si realmente es necesario acudir al consultorio u hospital. En caso de necesitarlo, el odontólogo también podría realizar una visita al domicilio y utilizar unidades dentales móviles o carritos móviles. Sumado a ello, hoy en día la odontología digital permite realizar tratamientos más rápidos, exactos, cómodos y con menos dolor, lo que disminuye significativamente el número de citas en el consultorio dental.
Es común que los pacientes bajo cuidados paliativos presenten urgencias y complicaciones graves de origen estomatológico; por esta razón la atención debe ser oportuna y rápida a fin de evitar que fracase el resto de los tratamientos por los cuáles el paciente esté pasando.
Culpar al equipo médico o a los grupos que brindan cuidados paliativos de no tomar en cuenta a los odontólogos no es la respuesta. Las facultades de odontología, así como las diferentes asociaciones dentales, deben poner más atención en estos temas para capacitar a los odontólogos desde el inicio en torno a la atención del paciente bajo cuidados paliativos. Y no sólo a nivel clínico, pues los odontólogos deben tener la capacidad de acompañar al paciente de manera gentil, amable y empática durante todo el tiempo que esté bajo estos cuidados hasta el día de su muerte.
Además, es importante recordar que la atención dental es un derecho. En México es parte de la atención primaria que debe brindar el sistema de salud; sin embargo, las poblaciones de bajos ingresos y las que viven en condiciones vulnerables tienen poco acceso y la atención sigue siendo deficiente.
Los programas de salud deben incluir programas de educación y atención dental que permita que más odontólogos se involucren en estas campañas. La prevención es, por supuesto, un primer paso para frenar el avance de las enfermedades de origen bucal, pero también sería importante realizar tratamientos más especializados que resuelvan más allá de la urgencia y el dolor, pues la mayoría de las veces no se restablece la función bucal dejando secuelas importantes en la salud integral de la persona.
La odontología es integral, interactúan diversas especialidades, y busca restablecer la salud bucal del paciente; sin embargo, la falta de recursos provoca que los odontólogos nos quedemos muchas veces sin poder otorgar ese derecho. Los profesionales de la salud somos conscientes de nuestra responsabilidad profesional y ética, pero nos desarrollamos sin recursos; los tratamientos se vuelven precarios y si hablamos de pacientes bajo cuidados paliativos el problema se agrava.
* Marisol Noriega Ebel es cirujana dentista, especialista en periodoncia y maestra en Bioética. Es docente en el posgrado de periodoncia de la Universidad AME Monterrey, Nuevo León, y profesora de módulo en el Diplomado Atención Odontológica Integral de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, de la UNAM. Es asesora externa en el Comité Hospitalario de Bioética del Hospital General del Estado de Sonora.
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