Redacción Animal Político · 18 de noviembre de 2025
Para las personas jóvenes de este país el miedo de haber nacido y crecido en un país donde los asesinatos son noticias diarias y donde la inseguridad se ve, se siente y se escucha ya pasó a convertirse en una enorme rabia ante la negativa de hacer las cosas distinto. Las personas que tienen menos de 35 años en México no conocen otro país que no sea el de la violencia, el cobro de piso, la falta de oportunidades y la indolencia de todos los niveles de gobierno para hacerse cargo de la situación.
El asesinato de Carlos Manzo fue justo entonces la gota que derramó el vaso. Dejó en evidencia que si hay alguien que se quiere atrever a hacer las cosas de manera diferente, que si hay alguien que sí quiere atender el problema, nuestro país le responde asesinándolo frente a su hijo. En contraste, Adán Augusto López sigue siendo el coordinador de la mayoría en el Senado a pesar de haber instrumentado desde su posición como gobernador un cartel que le quitó la tranquilidad a miles de personas. Esa contradicción es la que llena de hartazgo a los jóvenes y a todo México, que la presidenta crea que la aprobación presidencial va a acabar con la corrupción y la violencia, que el foco siempre sea la oposición o la derecha en lugar de los grupos que realmente nos están acabando a las y los mexicanos.
Cuando el equipo de Somos Impacto (@SomosImpactoMX) decidimos ir al Zócalo a pintar las vallas con las que amurallaron Palacio Nacional el jueves 13 de noviembre con la palabra “NARCOESTADO”, lo hicimos pensando en que había de dejar de tenerle miedo a nombrar las cosas como son. Si no viviéramos en un Narco Estado el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, ya hubiera renunciado, Adán Augusto estaría en juicios y no en sesiones del Senado, los aparatos de inteligencia estarían investigando a los cárteles y no a los disidentes, y la presidenta le daría prioridad a exhibir, perseguir y señalar a los líderes de los cárteles y no a jóvenes que ejercen su derecho a la protesta.
El mismo jueves por la tarde el mensaje que habíamos dejado en las vallas fue alterado. Se hicieron pintas que tachaban palabras e incluso cambiaron la palabra “narco” por “amar”; era evidente que el gobierno federal no quería que le llamáramos a las cosas como son. A las 6 de la mañana del día siguiente nos volvimos a reunir para pintar nuevamente el mensaje; curiosamente todas las pintas habían sido borradas y habían dejado de nuevo un “lienzo” completamente negro. Pusimos el mismo mensaje, solamente que esta vez nos acompañó la iniciativa “Narcopolíticos” (@Narcopolíticos_), la cual pegó stickers de los rostros de personas que, de acuerdo con sus investigaciones, han tenido nexos con el crimen organizado, como Rubén Rocha, Sandra Cuevas, Ramírez Bedolla o Américo Villareal. El mensaje era bien claro: México es un Narco Estado, los responsables tienen nombre y apellido, y el gobierno federal los respalda. Añadimos la frase “¿A QUÉ LE TEMEN?”, porque nos provocó mucha extrañeza que les causara tanta prisa el que un mensaje así no estuviera ni un solo día entero.
Cerca de la medianoche del jueves vimos a través de las cámaras que apuntan al Zócalo que nuevamente el mensaje estaba siendo borrado y alrededor de la 1 de la mañana un grupo de “ciudadanos espontáneos” empezó a cubrir la valla con murales de flores y mariposas curiosamente parecidos a la identidad gráfica que utiliza el gobierno de la ciudad. Por tercera ocasión el equipo de Somos Impacto nos vimos en la madrugada en el Zócalo para pintar nuevamente el mensaje, nuevamente acompañados por el equipo de Narco Políticos y otros jóvenes activistas. Además de reiterar la frase “NARCO ESTADO”, decidimos responder a nuestra propia pregunta del día anterior “¿A QUÉ LE TEMEN? NOS TIENEN MIEDO”, y es que a esas alturas era bastante evidente que el gobierno le teme a que la ciudadanía le cuestione, le señale y le pida responsabilidad. En otras palabras, le tienen miedo a los principios que sostienen a cualquier democracia, le tienen miedo al pueblo.
La pinta de la valla es, a final de cuentas, solamente un hecho anecdótico, pero lo que nos parece realmente importante es recuperar el valor que hay detrás de la acción: el tener el valor de llamarle a las cosas como son y a la cara de las personas que tienen que escucharlo. Cualquier tipo de intento de régimen autoritario se sostiene en la amenaza del miedo, en la posibilidad de que uno o una sea el siguiente en ser callado, pero la realidad de las cosas es que la historia nos muestra que el miedo no puede detener a quienes dejamos de sentirnos asustados y pasamos a sentirnos profundamente enojados.
Como joven, como mexicano, como michoacano y como integrante de Somos Impacto, espero que este sea el comienzo del despertar nuevamente la conciencia de que el gobierno no es “invencible”, como dice la presidenta, sino que nosotros los pusimos y es nuestra voluntad quitarlos. La violencia no puede seguir siendo la norma en nuestro país, no podemos seguir teniendo niñas y niños que lo primero que aprenden es cómo tirarse al piso en casos de tiroteos, no podemos seguir olvidando masacres como la de los jóvenes de Guanajuato en una posada el año pasado o la del Rancho Izaguirre pensando que nunca nos va a pasar.
Nos merecemos un gobierno a la altura de este reto, nos merecemos personas que no se preocupen por cómo vamos a desacreditar a los opositores, sino cómo vamos a solucionar problemas. Espero que este sea el inicio de construir ese tipo de política.
* José Antonio Cárdenas Rodríguez (@T_Cardenas_) es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM y Maestro en Políticas Públicas por la London School of Economics. Campeón Nacional de Debate Político y cocoordinador nacional de Somos Impacto, parte de Somos México.