Redacción Animal Político · 6 de marzo de 2025
Vivimos en la era de la “policrisis”, época en la que diversos fenómenos se entrelazan y se potencian entre sí. Pero siendo honestas y honestos, ¿alguna vez la humanidad ha estado alejada de los desafíos conectados?
La policrisis de nuestros tiempos está marcada por tensiones medioambientales, conflictos armados (guerras), migración, tecnofeudalismo, polarización sociopolítica y el aumento del costo de vida. Estas tensiones generan una profunda incertidumbre, intolerancia y desconfianza a nivel global.
En medio de esta compleja realidad, la convivencia social se fractura y nuestros roles se redefinen. Y, claro, la masculinidad no escapa de esta transformación.
En el estudio cualitativo realizado por Altazor Intelligence -agencia experta en investigación de mercados y opinión pública- y Magenta Consulting – agencia especializada en el Cambio Social y de Comportamiento-, indagamos con hombres jóvenes en México y Guatemala sus sentires y posturas con respecto a la Violencia Basada en Género Facilitada por la Tecnología [VBGFT]. Aquí un par de reflexiones y (más) preguntas sobre lo aprendido.
Frente a la creciente polarización, las nuevas olas de pensamiento que promueven el regreso de los “valores tradicionales” y la exaltación de la “energía masculina” han tomado relevancia entre los jóvenes. Discursos como el de Mark Zuckerberg sobre las empresas “culturalmente castradas” junto con las ideas de otros personajes —a quienes no vale la pena dar más difusión—, nos debería de poner a pensar ¿qué se entiende por “energía masculina y femenina”? ¿De qué manera están buscando compensar (o quizás descubrir) esa supuesta “energía masculina”?
Cuando la frustración se convierte en desconcierto, surge la radicalización. Los hombres jóvenes al no encontrar espacios seguros para expresar dudas, aliviar tensiones o cuestionar creencias, buscan refugio en cámaras de eco llenas de “verdaderos hombres”. Allí, lo familiar se reafirma, es decir, se valida el privilegio de las violencias actuales en nombre de la “energía masculina” predominante entre los “verdaderos hombres”. De tal forma que frases como: “Antes cazábamos mamuts”, “Un hombre no le ruega a ninguna mujer”, “Si supieran lo que cuesta ser hombre” se convierten en lemas circulares que afianzan dinámicas de poder con otras personas.
En 2023, la OMS declaró la “soledad” como un problema de salud pública a nivel mundial. Aunque no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de un solo grupo, resulta revelador que los hombres jóvenes sientan una profunda necesidad de pertenencia y de crear conexiones auténticas en una sociedad que a sus ojos solo “los señala”.
En el caso de la Violencia Basada en Género Facilitada por la Tecnología (VBGFT), en algunos casos se menciona como una forma de “venganza” ejercida por hombres enojados, frustrados y desorientados, dispuestos a todo con tal de recuperar el control o elevar su puntaje social frente a otros hombres.
No es gratuito que, para muchos varones jóvenes, usar a las mujeres como moneda de cambio se convierte en el atajo más fácil: no solo les abre la puerta a la aceptación entre sus pares masculinos, sino que también les permite esquivar la incomodidad de hablar sobre lo que realmente sienten. Incluso aunque no estén de acuerdo con la práctica de compartir o recibir material digital, la presión del grupo y la preocupación por “sentirse parte”, en algunos casos, puede más que su conciencia.
Aunque parezca obvio, me parece importante decirlo. Resignificar lo masculino requiere un esfuerzo real. Es un proceso incómodo, a veces doloroso, y pocas veces se asume con gusto. Para muchos, esto no solo implica un cambio, sino una amenaza: la sensación de perder privilegios.
Esto no quiere decir que debamos adaptarnos a regañadientes a estas nuevas formas de “masculinidad”, al contrario, es una oportunidad para sentarnos, escuchar, observar y dialogar con los jóvenes. ¿No son las crisis, al final, el terreno más fértil para que surjan las ideas más poderosas y abrir puertas hacia nuevas posibilidades?
* Carol Chávez (@mini_caracol) es Senior Manager en @Altazor_Intell. Psicóloga Social, Especialista en Comunicación, Cultura y Psicología Política UNAM y Diplomada en Comunicación Política Estratégica por la FLACSO México. Interprete de mitos y realidades, además de investigadora de la vida cotidiana ha impartido talleres sobre racismo, diversidad y discriminación. Está plenamente comprometida con el mejoramiento del contexto mexicano a través de la colectividad, la difusión de nuevas ideas, la crítica a la injusticia y la promoción de la transparencia y la memoria.