La comprensión lectora: un aprendizaje fundamental del derecho a aprender

Redacción Animal Político · 20 de septiembre de 2025

La comprensión lectora: un aprendizaje fundamental del derecho a aprender

En 1966, la Unesco proclamó el 8 de septiembre como el Día Internacional de la Alfabetización, el cual empezó a celebrarse a partir del año siguiente. En ese tiempo se estimaba que, en el mundo, el analfabetismo afectaba a 700 millones de personas mayores de 14 años, la quinta parte de la población mundial, entonces de 3 mil 500 millones de personas. El organismo consideró que el analfabetismo era un obstáculo para el desarrollo y reconocía la necesidad de sumar esfuerzos internacionales “para eliminar lo más rápidamente posible ese mal en el mundo”.

En aquel tiempo se definió a una persona alfabetizada como la “que ha adquirido los conocimientos y habilidades indispensables para ejercer todas las actividades en las que la alfabetización es necesaria y desempeñar un papel eficaz en su grupo y comunidad. Sus resultados en lectura, escritura y aritmética le permiten continuar utilizando estas aptitudes para su propio desarrollo y el de su comunidad, participando activamente en la vida de su país”. Después de seis décadas y con una población mundial de 8 mil 200 millones de personas, la Unesco estima que el analfabetismo alcanza hoy a 739 millones de personas, que representan el 9 % del total de habitantes del mundo y del cual dos tercios son mujeres.

En la actualidad, la definición de la alfabetización se ha ampliado mucho más allá de las habilidades de lectura, escritura y cálculo. En una sociedad global, interconectada, en cambio constante y acelerado, y que enfrenta diversas crisis, la Unesco considera a la alfabetización como un medio para comprender, interpretar, crear y comunicarse en un mundo cada vez más digitalizado, con abundante información y de cambios rápidos. El organismo define la alfabetización como “un proceso continuo de aprendizaje y conocimiento de la lectura, la escritura y el uso de los números a lo largo de la vida, [que] forma parte de un conjunto más amplio de competencias”, incluyendo las de los ámbitos digital, alfabetización mediática, para el desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial, así como las específicas para el trabajo. Las competencias de lectoescritura, señala la Unesco, se están ampliando y evolucionando a medida que las personas se involucran cada vez más en la información y el aprendizaje mediante las tecnologías digitales.

La enseñanza de la lectura como un proceso educativo universal y sistemático para todos las niñas y niños se consolidó paulatinamente a partir del siglo XIX con la expansión de la educación pública; esta es clave para el aprendizaje de la lectura, especialmente entre niñas, niños y jóvenes. No obstante, su importancia va más allá de la capacidad para decodificar palabras: saber leer implica la comprensión del texto. La Unesco calcula que más de 100 millones de jóvenes entre 15 y 24 años no pueden leer o escribir una oración sencilla y 4 de cada 10 niños no alcanzan el nivel mínimo de competencia lectora. A su vez, el Banco Mundial estimaba que en 2022, 7 de cada 10 niños en países de ingreso medio y bajo no tenían la capacidad para entender un texto simple.

La comprensión lectora, entendida como la capacidad para entender un texto en función de lo que la persona que lee sabe por sus aprendizajes previos y la información que tiene el texto, es el cimiento del desarrollo de nuevos aprendizajes. De ahí la importancia de que niñas y niños desarrollen habilidades para comprender lo que leen desde edades tempranas, a partir del nivel más básico de la decodificación de palabras y la identificación de datos explícitos para relacionar ideas, deducir o inferir el significado del texto y llegar a su análisis y evaluación crítica. Gradualmente aprenderán a analizar, cuestionar y evaluar un texto, a distinguir hechos de opiniones, a identificar la intención de quien escribe y formarse su propia opinión sobre el escrito. Con la práctica, la conexión de nuevas ideas con los saberes previos facilitará y profundizará su aprendizaje. Por eso, cuanto más se lee y comprende, más se propicia seguir aprendiendo.

El Día Internacional de la Alfabetización es motivo para detenerse a pensar en la trascendencia de la comprensión lectora. Este año, la Unesco dedicó este día al tema de la promoción de la alfabetización en la era digital. Ante el vertiginoso avance de las tecnologías digitales y, especialmente, de la Inteligencia Artificial, leer o no con comprensión marcará una diferencia muy significativa en los distintos ámbitos del trayecto de vida de las personas. Quienes estamos a cargo de la formación de niñas y niños, en la familia, la escuela y otros espacios, tenemos también la responsabilidad de potenciar sus capacidades para que comprendan a fondo lo que leen; esto cobra hoy mayor relevancia en medio de los entornos digitales.

Con la digitalización avanzando de forma tan acelerada, a la capacidad de comprensión de textos habría que añadir lo que se escucha y lo que se ve en infinidad de plataformas digitales. En la era de la Inteligencia Artificial, en que parecería que esta resuelve buena parte de nuestras necesidades de información, conocimiento y, para algunos, hasta de bienestar personal, un aprendizaje tan fundamental como es la comprensión lectora representa una enorme ventaja. La tecnología digital podrá potenciar los aprendizajes de niñas, niños y adolescentes solo en la medida en que sean capaces de interactuar analítica y creativamente con aquello que esta tecnología les ofrece.

La alfabetización es un derecho humano, parte del derecho a la educación que se concreta en el derecho a aprender. Para las generaciones por venir, la comprensión lectora es un aprendizaje primordial; lo ha sido desde siempre, pero en estos tiempos parece cobrar aún mayor relevancia. Lo es porque favorece el desarrollo de nuevos aprendizajes, porque propicia seguir aprendiendo a lo largo de la vida, y, en esta era de la IA, porque es la base indispensable para aprender cómo aprender.

* Maura Rubio Almonacid es directora de Investigación en Mexicanos Primero (@Mexicanos1o).