Escuelas democráticas: escuchar y actuar para el bien común

Redacción Animal Político · 18 de enero de 2026

Escuelas democráticas: escuchar y actuar para el bien común

Este texto es el tercero de cuatro escritos dedicados a los pilares que sustentan una escuela democrática y que se encuentran el libro “Escuelas democráticas, una perspectiva desde México”, coordinado por Mexicanos Primero en compañía de la profesora Linda Nathan de la Universidad de Harvard.

Esta semana nos centramos en el pilar 3 que afirma: “La educación democrática promueve y reflexiona sobre el bien común mediante el diálogo crítico y empático, la escucha activa y la reflexión crítica para alcanzar el consenso y el compromiso. Estudiantes y adultos desarrollan la capacidad de comunicarse, debatir y sintetizar diversos puntos de vista para llegar a decisiones que favorezcan el bien común y respeten la humanidad de cada persona”.

Esto significa que, en un ambiente democrático, escuchar las diferentes voces y posturas es el punto de partida para tomar decisiones consensuadas; la comunicación y el debate respetuoso enmarcan los procesos, y la toma de decisiones parte de esta diversidad de posturas, pero siempre encaminada al bien común.

En este pilar se enmarca la narración de César, maestro de primaria de Tamaulipas, quien nos recuerda que cuando la escuela escucha y acompaña, se pueden generar estrategias participativas para incluir a aquellos niños y niñas que sufren situaciones de violencia y exclusión. Por su parte, José y Evangelina en Chihuahua ponen el foco en procesos para formar docentes donde se rompa con los esquemas tradicionales y se permita que las y los futuros docentes sean investigadores y propongan acciones que impacten para mejorar su comunidad.

En el Estado de México, Luis reflexiona sobre escuchar a las niñas y los niños y sus intereses, y con ello genera procesos y herramientas para aprender a través del juego. Para este docente la diversión no es únicamente recreativa, sino un mecanismo para desarrollar plenamente habilidades académicas, emocionales y ciudadanas.

En Hidalgo, Patricia y Julio César se dedicaron a observar y escuchar lo que sucede en una escuela multigrado y cómo cuando una comunidad educativa no se enfoca en las carencias propias de la ruralidad –muchas veces olvidada por el sistema–, sino en las oportunidades que allí se abren para generar procesos de aprendizaje y transformación gracias al compromiso docente con el desarrollo integral de sus estudiantes de primaria.

Por su parte, Ana María, también en un contexto rural en Chihuahua, desarrolló una práctica en la que la lectura no es sólo un contenido para aprender, sino un mecanismo de resiliencia y esperanza para estudiantes y familias que encuentran en ella la posibilidad de fortalecer lazos comunitarios y promover la participación de todas las personas.

En esa línea, la participación de las familias es el tema narrado por Marbelia en Guerrero, quien demostró que el Consejo de Participación Social es mucho más que un formato para llenar y tiene el potencial de organizar a la comunidad para tomar decisiones que tengan un efecto en el bien común.

Y finalmente, Juana Leticia en Aguascalientes nos recuerda que en una escuela democrática se transforma el “no se puede” por el “vamos a trabajar en equipo”, para que toda la zona escolar genere estrategias que fortalezcan habilidades lectoras en jóvenes de secundaria, no sólo para subir calificaciones o mejorar en las pruebas de lectura, sino para dar sentido a la vida de las y los estudiantes de manera lúdica y centrada en sus intereses.

Estas siete historias muestran que el bien común no se construye desde un escritorio, se construye en el aula, en la escuela y en la zona escolar. Que escuchar la voz de todas las personas tiene el potencial de fortalecer los aprendizajes y que, al trabajar con equipos docentes, familias y estudiantes de todas las edades, se logra ir más allá del aprendizaje académico, ese que a veces se considera “aburrido”, para apuntar a un paradigma diferente donde las estrategias surgen del debate respetuoso y generan consensos para tomar decisiones que fortalecen a cada persona y a la comunidad.

Las prácticas que aquí se presentan se pueden consultar a profundidad aquí. No son tratados teóricos sobre la construcción de la democracia, sino ejemplos inspiradores y reales que retratan las posibilidades que se presentan en las escuelas cuando un docente, una docente, decide trabajar por el bien común.

* Laura Ramírez (@Laurami0316) es directora de Fortalecimiento de Comunidades Educativas.