Claudia Ramos · 27 de enero de 2026
Terminamos con este texto la serie de 4 artículos sobre los pilares de una escuela democrática. Todos ellos integran el Libro Escuelas Democráticas, Una Perspectiva Desde México que se puede consultar aquí.
El cuarto pilar habla de la toma de decisiones colectivas como base para un proyecto democrático: “La educación democrática se basa en estructuras de toma de decisiones colectivas con estudiantes, personal docente y administrativo, familias y miembros de la comunidad para resolver los desafíos más urgentes de cada uno y de la sociedad. Las escuelas democráticas organizan a estudiantes, personal docente y administrativo, padres, instituciones sociales y a la comunidad en general de forma colaborativa para alcanzar sus objetivos y resolver los desafíos más urgentes de cada uno y de la sociedad. Las democracias son proyectos colectivos. Las estructuras, prácticas y políticas de toma de decisiones colectivas deben mantenerse a lo largo del tiempo y actualizarse cuando sea necesario. Los entornos de aprendizaje democráticos acogen y valoran continuamente todas las voces y reflexionan sobre el proceso y los resultados, considerando los desafíos de nuestro tiempo y nuestro futuro incierto”.
Como mencionamos desde el primer artículo, los pilares no son excluyentes entre sí, al contrario, se complementan, y las 27 narraciones, aunque están inmersas en un pilar preponderante, pueden contener elementos de más de uno y con frecuencia están los cuatro. Esto es importante porque nos recuerda que la democracia no es una fórmula mágica sino una serie de procesos que varían según el contexto y las circunstancias, pero que siempre está anclado al bien común, a la diversidad y a decisiones colectivas.
Este cuarto pilar nos trae el relato de Jacqueline e Isabel, psicólogas educativas que realizaron un proyecto de educación socioemocional en la Ciudad de México con una metodología de investigación que parte de la premisa de que cada persona es experta en su propio contexto y ese es el punto de partida para aprender y trabajar colectivamente por la salud mental de todas y todos.
En Sonora, Alma Gloria transformó las prácticas directivas para incluir a todas las perspectivas y así tomar decisiones de manera participativa para generar ambientes escolares propicios para el aprendizaje y la atención socioemocional. Por su parte Mirtha y Verónica, generaron desde una USAER en Ta1maulipas, entornos inclusivos y colaborativos mostrando que cuando todas y todos aprenden el impacto positivo es para cada persona y también para la comunidad.
Verónica de San Luis Potosí decidió crear proyectos para formar estudiantes en habilidades STEAM sin que las carencias materiales y los contextos de violencia y precariedad fueran un obstáculo, y lo logró gracias a que fortaleció lazos colaborativos y a una visión conjunta de que el aprendizaje es para todas las personas.
En Veracruz, Guadalupe desarrolló con sus estudiantes de preescolar, familias y autoridades, proyectos de alto impacto comunitario porque su visión es que la educación no es únicamente para aprender contenidos, sino para impactar para crear una sociedad más empática y democrática.
Rafael, director de una primaria en Puebla, encontró que el colectivo docente atravesaba varios desafíos y decidió encontrar soluciones partiendo de la escucha, la observación y el diálogo para generar entornos colaborativos que mejoraran los aprendizajes dentro de la escuela. Y, finalmente, Marilú en Chiapas que involucró a las familias de su comunidad para que los actos cívicos no fueran actividades meramente protocolarias, sino un espacio de aprendizaje ciudadano para toda la escuela. Con ello, logró que todas y todos se involucraran para mejorar la comunidad escolar.
Terminamos aquí un resumen muy conciso de las narraciones que se encuentran en el Libro Escuelas Democráticas, Una Perspectiva Desde México que incluye 27 narraciones; un recorrido por los 4 pilares que sustentan las escuelas democráticas y las historias que muestran que la democracia no se genera en un papel, no se aprende en un texto teórico, sino que sucede en la práctica, en el aula, la escuela y la zona escolar. Historias que muestran que los conflictos pueden no resolverse con castigos o mandatos, sino escuchando la voz de todas las personas, y que las soluciones no vienen en los manuales, son resultado de la toma de decisiones conjuntas.
* Laura Ramírez (@Laurami0316) es directora de Fortalecimiento de Comunidades Educativas.