Animales, ciencia y ética: una mirada desde la Declaración de Basilea

Redacción Animal Político · 7 de enero de 2026

Animales, ciencia y ética: una mirada desde la Declaración de Basilea

En la investigación experimental se han empleado modelos animales para adquirir conocimiento y obtener soluciones a problemas biomédicos y biológicos. No obstante, la investigación con animales no humanos presenta una serie de cuestionamientos éticos que es necesario considerar. Éstos abarcan desde el diseño del experimento hasta que se logran los objetivos de la investigación, incluyendo los procedimientos para evitar o disminuir el impacto sobre el bienestar de los animales. Asimismo, la creciente preocupación acerca del bienestar de los animales empleados y la mayor conciencia sobre el concepto de derechos de los animales han llevado a prestar más atención a las cuestiones éticas vinculadas con la experimentación animal. Por lo tanto, hoy en día el proceso de investigación está regido por una serie de principios bioéticos y lineamientos legales.

La Declaración de Basilea surge como una respuesta a la discusión social cada vez más amplia acerca del uso de animales en la ciencia. Esta Declaración, que fue escrita y firmada por más de 60 científicos de Suiza, Suecia, Francia y Reino Unido, en noviembre de 2010, en Basilea, Suiza, tiene como objetivo asegurar que la investigación se lleve a cabo con el máximo respeto hacia el bienestar animal, siempre que no existan métodos alternativos que eviten el uso de animales, además de fomentar una mayor transparencia y comunicación sobre el uso de animales en la investigación.

Dentro de los puntos clave se incluyen los siguientes:

  1. Compromiso ético en la investigación con modelos animales; es decir que se empleen animales sólo cuando no haya métodos alternativos validados y sea científicamente indispensable.
  2. Aplicación de las 3R (Reemplazo por cultivos celulares, modelos computacionales, etcétera; Reducción del número de animales sin comprometer la validez científica, y Refinamiento de los procedimientos para reducir el posible malestar).
  3. Fomentar la colaboración entre instituciones para evitar la repetición de experimentos con animales.
  4. Cada investigador tiene la responsabilidad de cumplir altos estándares en el trato a los animales con apoyo institucional.
  5. Es preciso que los investigadores estén capacitados apropiadamente en la aplicación de métodos alternativos, manejo ético de animales y evaluación de bienestar animal.
  6. Antes de recibir la aprobación, todos los experimentos tienen que ser sometidos a una minuciosa revisión científica y ética.
  7. Promover el diálogo sobre el bienestar animal en la investigación mediante comunicaciones más transparentes y basadas en hechos científicos.
  8. Brindar asesoramiento a los funcionarios y autoridades gubernamentales, basado en experiencia y en conocimientos científicos, acerca de asuntos vinculados con la investigación animal y su bienestar, con el fin de mejorar las políticas públicas.

Es muy probable que muchos de estos puntos nos resulten familiares, ya que son principios de los que se ha venido hablando por más de medio siglo; sin embargo, me gustaría volver al tema de la comunicación y la transparencia, pues considero que es uno de los aspectos críticos actuales relacionados con la experimentación animal.

En la investigación biomédica que involucra el uso de modelos animales, la transparencia se ha convertido en un asunto relevante. Ciertas áreas de nuestra sociedad demandan cada vez más que los científicos ofrezcan no solamente datos comprensibles para el público acerca de sus progresos, sino también que brinden mayores detalles sobre su enfoque ante las problemáticas asociadas al bienestar animal y sobre sus intentos por limitar los estudios con animales a la cantidad mínima requerida.

De acuerdo con el Consejo Canadiense de Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio (CCAC, por sus siglas en inglés), la transparencia en la investigación con animales es fundamental para fomentar la confianza del público, mejorar el bienestar animal y garantizar prácticas éticas. Es más, se incentiva a las instituciones a que divulguen sus actividades científicas con animales de manera transparente, intercambiando información con otras instituciones y con la población general para aumentar el entendimiento acerca del uso de animales. Esto incluye compartir datos, metodologías para la toma de decisiones y la necesidad de la investigación con modelos animales.

La falta de claridad en las instituciones puede ser consecuencia de varios factores, entre ellos el temor a la reacción del público, los vacíos legales entre los diferentes países que no obligan a divulgar información pormenorizada sobre la investigación con animales o simplemente para prevenir el escrutinio científico o ético.

Es importante mencionar que la falta de transparencia no indica necesariamente que existan malas prácticas dentro de los centros de investigación, pero sí dificulta que la sociedad, la comunidad científica y los involucrados en el desarrollo de políticas públicas puedan evaluar de manera crítica si el empleo de animales es necesario o ético, o si se está realizando con el menor sufrimiento posible. De hecho, la Asociación Europea de Investigación Animal (EARA) ha logrado una serie de acuerdos de transparencia en al menos seis países de Europa, lo que ha permitido colaborar con medios de comunicación, instituciones educativas y de investigación en cuanto a la importancia del uso de animales y la implementación de los principios de las 3R.

En este contexto, la Declaración de Basilea es esencial porque defiende una ciencia más ética, responsable y transparente, y busca lograr que el público confíe en la investigación biomédica. Por lo tanto, es esencial iniciar ese diálogo en las instituciones que realizan investigaciones para progresar hacia una ciencia más responsable.

En definitiva, aunque el objetivo a largo plazo es reemplazar totalmente la experimentación con modelos animales, resulta crucial tomar acciones en este momento. Si su uso no puede evitarse, por lo menos se tienen que asegurar condiciones adecuadas, supervisadas y en constante mejora para su mantenimiento y utilización en los procedimientos experimentales. Asimismo, es necesario que la ciencia se exponga al escrutinio: la transparencia no debilita la investigación; más bien, la robustece. La Declaración de Basilea es un recordatorio de que la ética no puede ser separada del avance científico; implementar estas pautas son necesarias para proteger la integridad de la ciencia en todo el mundo.

* Anayántzin Paulina Heredia Antúnez es médica veterinaria zootecnista y doctora en Bioética por la UNAM. Ha sido profesora de las asignaturas Seminario de Bioética y Medicina en Animales de Laboratorio, en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Actualmente labora en el bioterio general de la Facultad de Estudios Superiores, Iztacala, UNAM.

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