Redacción Animal Político · 9 de julio de 2025
Domingo 29 de junio, son las 8:00 a.m., despiertas después de pasar la noche escuchando cómo la lluvia cae por la ventana. Toda tu cuadra está encharcada, pero a pesar de que llovió a cántaros cuando intentas lavarte la cara te encuentras con que no hay agua en la colonia. Esta paradoja -lluvias torrenciales que no se aprovechan para el uso doméstico- afecta a miles de personas que habitan la Ciudad de México, porque la mayor parte del agua pluvial se contamina y pierde en el sistema de drenaje.
La relación de la ciudad con el agua se remonta a tiempos de la conquista. Durante siglos distintos virreyes de la Nueva España hicieron esfuerzos para evitar las inundaciones en la ciudad, que -como sabemos- se fundó sobre un lago. Sin embargo, no fue hasta el 17 de marzo de 1900 que el presidente Porfirio Díaz inauguró el Gran Canal del Desagüe, una obra monumental que drenó el lago de Texcoco y expulsó el exceso de agua de lluvia fuera del valle de México. Con el paso de los años, debido a la urbanización y a la sobre explotación de manantiales, el resto de cuerpos de agua que rodeaban la ciudad se extinguieron.
Ante esta escasez, en la década de 1980 se desarrolló el sistema Cutzamala, para aprovechar los recursos hídricos desde Michoacán y el Estado de México. Este, junto con el agua del subsuelo, han sido las fuentes de financiamiento de agua de la ciudad durante décadas. El día de hoy, sin embargo, ambas fuentes se están agotando. Con corte al 30 de junio del año en curso, el nivel de almacenamiento de agua en las presas del sistema Cutzamala es del 52.86 %, es decir, cerca de la mitad de su capacidad total.
Sin embargo, el volumen acumulado de agua que ha caído en el suelo de la Ciudad de México durante el mismo junio es de 337 millones de metros cúbicos, rompiendo registros históricos desde el año de 1968. Esto es equivalente a la mitad del volumen de almacenamiento total de las tres presas del sistema Cutzamala. De hecho, durante 2024 se estima que la cantidad de agua de lluvia caída sobre la ciudad de México fue de 843 millones de metros cúbicos, más del total del sistema de presas.
Resulta evidente que gran parte del volumen de agua que cae por la lluvia queda inservible y termina contaminada en encharcamientos y provocando inundaciones en diversas zonas de la Ciudad de México. Vale la pena destacar que actualmente en la Ciudad de México no existe una política pública o un marco legal obligatorio que contemple los sistemas de captación pluvial, i con el objetivo de captar el agua de la lluvia y evitar que continue desperdiciándose como actualmente ocurre.
La sección F. Derecho al agua y a su saneamiento, numeral 2, inciso a, del artículo 9 de la Constitución Política de la Ciudad de México, señala que la Ciudad, por conducto de las autoridades competentes, deberá contar con una política de uso y aprovechamiento del agua pluvial, consistente en la implementación y promoción de un sistema amplio de captación de agua de lluvia, priorizando aquellas zonas que no cuenten con infraestructura que les permita acceder a la red hidráulica de la Ciudad, aquellas en donde se presenten condiciones de marginación económica y pobreza urbana, así como centros educativos.
Los sistemas de captación pluvial no son la única opción, pero si representan una alternativa bastante efectiva para evitar que se siga desperdiciando el agua de lluvia. Recientemente, y en contraste con grandes obras que durante siglos expulsaron el agua del valle, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, presentó la propuesta “100 Puntos de Acupuntura Hídrica en la Ciudad de México”, que consiste en perforar y rehabilitar pozos de absorción, sumideros y represas de infiltración para inyectar millones de litros de lluvia al subsuelo de la ciudad.
Será muy importante que desde la trinchera ciudadana estemos pendientes de la planeación, implementación y evaluación de esta iniciativa presentada por la jefa de gobierno de la Ciudad de México, así como también realizar un trabajo de vigilancia respecto a las políticas públicas que el gobierno implemente para cuidar del agua y garantizar el derecho de la sociedad a ella.
i Un sistema de captación pluvial o de agua de lluvia es aquel que permite la recolección, almacenaje, saneamiento y uso del agua de lluvia que escurre en el techo o cubierta para su aprovechamiento en la vivienda. En comunidades donde no existe suministro de agua o es temporal, este sistema ayuda a aminorar su escasez.