Redacción Animal Político · 2 de octubre de 2024
La acupuntura es una rama de la medicina que se clasifica como terapia complementaria; conlleva toda una metodología clínica y un contexto neurofisiológico, cuyo objetivo es establecer con exactitud los puntos que tienen que estimularse de acuerdo con el diagnóstico. Su uso va en aumento, lo que ha generado problemas éticos, legales y de salud, por lo que el profesional de salud debe tener conocimiento de la acupuntura como terapia complementaria e introducirla a los sistemas de salud.
Es necesario concertar con el sector educativo la respuesta a las necesidades de los sistemas de salud, con el propósito de aumentar la extensión de los servicios de salud y cobertura universal, y brindar acceso a información confiable sobre su uso y el marco jurídico-legal, donde se hace énfasis en la responsabilidad que tienen los profesionales al practicar la acupuntura. Todo ello con el fin de mejorar la calidad de la atención apegada a la normatividad vigente y, sobre todo, resguardando el bienestar de la población.
A causa del aumento en la demanda que ha experimentado la medicina complementaria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se manifestó a favor y publicó su plan de desarrollo denominado “Estrategia sobre medicina tradicional 2014-2023”, donde se plantearon las directrices para regular esta actividad en cada país, a partir de información científica; su propósito es que las autoridades sanitarias encuentren soluciones y propicien una visión de la salud más amplia.
La OMS planteó como objetivo promover su utilización de forma segura y eficaz, mediante la reglamentación de productos, prácticas y recursos humanos altamente capacitados.
Esta gran demanda en el uso y desarrollo de la Medicina Tradicional China (MTC) a nivel mundial ha generado la necesidad de integrarla a los sistemas formales de salud. Es así como, actualmente, está integrada al sistema de salud de China, India y Vietnam; 1 en otros países su uso es escaso.
Se reconoce la necesidad de brindar una atención para la salud personalizada, con un enfoque integral y universal, cuyo compromiso requiere la cooperación entre los representantes de los diferentes gobiernos y profesionales de la salud, para integrar la acupuntura dentro de los establecimientos de salud.
La OMS informó que la práctica de la MTC es reconocida en 103 países miembros, de los cuales 29 cuentan con reglamentación para los acupunturistas y se reconoce la cobertura en 18 enfermedades.
Al no seguir las directrices planteadas por la OMS, como parte de los Estados miembros, existe la probabilidad de que se presenten o susciten riesgos en relación con la práctica, el uso y el manejo de los productos, así como la autoatención.
La práctica de personal no cualificado puede causar:
Se sabe que el personal no cualificado brinda atención o práctica engañosa y con riesgos a la salud, lo que demerita y desprestigia la práctica de la acupuntura médica entre los pacientes y la población en general.
En la actualidad, México cuenta con políticas de regulación sobre la acupuntura y las técnicas derivadas de ésta, tales como:
1. La Reforma del Sector Salud, en la que se marcan dos líneas fundamentales
a) Reconocer que la acupuntura humana y la auriculoterapia como disciplinas de la medicina, las cuales constituyen un recurso terapéutico de la práctica médica en general, son útiles en ciertas enfermedades. Promover su regulación e integración en los sistemas nacionales de salud, por lo que se recomienda realizar investigaciones sobre la eficacia de las técnicas empleadas, de tal forma que guíen las decisiones de uso para el público en general y de los profesionales de la salud.
b) Mejorar la calidad de la atención, apegada a la normatividad vigente y resguardando siempre el bienestar de la población.
Además, se cuenta con las siguientes normas oficiales mexicanas vigentes:
Esta práctica se realiza en algunas instituciones. En la Ciudad de México se lleva a cabo en el Centro Médico Nacional 20 de noviembre y en el complejo oriente Leonardo y Nicolás Bravo del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); en el Centro de Salud San Rafael de la Secretaría de Salud; en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional, y en el Centro Médico Naval de la Secretaría de Marina.
En el Estado de México se realiza en las clínicas de medicina integrativa, urbanas y en los centros de salud comunitarios del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios, así como en el Hospital General López Mateos de Toluca.
En Estados Unidos, la Clínica Mayo-Rochester, entre otras, oferta y promociona los servicios de acupuntura y sus variantes, como por ejemplo la auriculoterapia, la electroacupuntura y la acupuntura láser, con el propósito de garantizar la extensión de los servicios de salud, el acceso a la información confiable sobre su uso y el marco jurídico-legal que direccionan la responsabilidad que tienen los profesionales que ejercen esta actividad.
Estudiar la acupuntura no sólo implica aprender a poner agujas, ya que conlleva una metodología clínica y un contexto neurofisiológico con el fin de establecer con exactitud los puntos que deberán estimularse de acuerdo con el diagnóstico y el tratamiento. Para practicarla se requiere la formación profesional en una institución certificada, que evalúe el nivel de conocimientos teóricos y prácticos del acupunturista, con el propósito de brindar atención integral de salud y que ésta sea segura, eficaz y de calidad.
Es importante señalar que nadie debe ponerse en manos de acupunturistas que carecen de una certificación “institucional reconocida”. El no ser profesional de salud cualificado y no tener una formación certificada en acupuntura puede tener implicaciones o riesgos para los pacientes al generar diversos eventos adversos, tales como neumotórax, perforaciones intestinales, hepatitis, VIH, absceso pericárdico, sepsis, shock séptico, abscesos, herpes simple, otras infecciones, taponamiento cardíaco, lesiones vasculares y nerviosas e inclusive la muerte o algunos eventos adversos menores, como la aparición de equimosis, hematoma, parestesias, náusea y pérdida del conocimiento, ya que en muchas ocasiones no se pregunta al paciente si tiene otro tratamiento, el cual puede generar alguna interacción sinérgica o antagónica. El no aplicar puntos acordes a su enfermedad puede enmascarar el cuadro clínico, agravando el proceso de enfermedad o inclusive llegar a la muerte. 2
La práctica de la acupuntura no es la inserción de agujas al azar, sino en puntos estratégicos del cuerpo humano, de acuerdo con la patología. Dicha técnica está sustentada científicamente en la anatomía y en los cambios neurofisiológicos experimentados tras su aplicación. Por esto siempre debe aplicarse a partir de un diagnóstico clínico por profesionales de la salud.
* Adela Alba Leonel es doctora en Ciencias de la Salud por la Facultad de Medicina de la UNAM, donde también es Profesora de Asignatura “A”; es Profesora de Carrera Titular “A” de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, de pregrado y posgrado en ambas facultades. Ha realizado publicaciones nacionales e internacionales en revistas científicas y capítulos de libros. Su investigación se ha desarrollado en hipertensión arterial, Diabetes Mellitus, fármaco-epidemiología, automedicación, acupuntura, prescripción, COVID-19, enlace de turno, cuidado de la salud mental e inteligencia artificial en salud. Roberto Sánchez Ahedo estudió la maestría y el doctorado en Educación. Su formación es en docencia, investigación, tanatología, bioética, geriatría, acupuntura y neurofisiología de la acupuntura. Es médico por la UNAM con la especialidad de Medicina Familiar y responsable del servicio de Acupuntura del Complejo Oriente Leonardo y Nicolás Bravo del ISSSTE. También se desempeña como profesor de pregrado y posgrado y ha participado en diversas publicaciones a nivel nacional y en el extranjero. Samantha Papaqui Alba es pasante de Servicio Social de la Escuela de Medicina Saint Luke; obtuvo el primer lugar en el 1er. Simposio de Investigación en la Universidad Westhill, efectuado en 2019, donde presentó el trabajo “Depresión entre los médicos versus población general en la Ciudad de México”. Ha participado en 10 congresos y tiene publicaciones como coautor en revistas científicas de difusión nacional y capítulos de libros.
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1 Tang J., S. Zhan y E. Ernst. 1999. “Review of randomised controlled trials of Traditional Chinese Medicine”. BMJ 319: 160-1.
2 Alba-Leonel, A., J. R. Medina Torres, R. Sánchez Ahedo, J. Papaqui Hernández y S. Papaqui Alba. 2020. “Profesionalización de la acupuntura y sus implicaciones en la salud de los pacientes”. Rev Enferm Neurol 19(2): 81-89.