Kenia Hernández Rivera y Verónica Santamaría · 6 de junio de 2026
A 2 mil 860 kilómetros de Mahahual —donde el megaproyecto turístico Perfect Day desató una controversia ambiental— se encuentra Topolobampo, un puerto de Sinaloa ubicado en la costa oriental del Golfo de California. En esta región, otro proyecto de gran escala, aunque ajeno al sector turístico, también provoca divisiones entre habitantes, ambientalistas y comunidades indígenas: la construcción de una planta de amoniaco.
Detrás del proyecto se encuentra Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la empresa suizo-alemana Proman AG, dedicada a la ingeniería y producción de petroquímicos. En su página, Proman se define como una de las principales productoras mundiales de metanol, fertilizantes y otros derivados del gas natural.
La empresa asegura que impulsa el desarrollo de metanol y amoniaco de bajas emisiones de carbono como alternativas más limpias frente a los combustibles fósiles. El amoniaco tiene aplicaciones en sectores como la agricultura, la industria farmacéutica y energética.
De acuerdo con información publicada por Noroeste y Animal Político, GPO busca instalar en la Bahía de Ohuira una planta con capacidad para producir 2 mil 200 toneladas diarias de amoniaco. El proyecto contempla una inversión de mil 250 millones de dólares, respaldada por el Banco de Reconstrucción de Alemania mediante una garantía del gobierno alemán y un grupo de instituciones financieras internacionales.
Sin embargo, colectivos ecológicos y activistas ambientales sostienen que la construcción de la planta podría ocasionar daños severos al ecosistema de la bahía, afectar la salud de las comunidades cercanas y poner en riesgo la identidad cultural del pueblo originario Yoreme, asentado históricamente en los territorios de Ohuira.
Según la plataforma de noticias ambientales Mongabay Latam, desde 2015 el pueblo indígena Yoreme libra una batalla legal y comunitaria contra la instalación del proyecto de GPO. De acuerdo con los defensores, la empresa no informó sus intenciones a los pescadores y habitantes, y tampoco realizó una consulta previa.
Desde el colectivo ¡Aquí No!, fundado en 2017, se han promovido distintos procesos legales que lograron detener momentáneamente las obras en 2022. Pero al día de hoy el proyecto sigue en pie. En los últimos días se intensificó la controversia tras la llegada de maquinaria pesada y cortes en el suministro eléctrico, presuntamente vinculados con las obras.

Proman GPO señala en su sitio web que colabora con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Pemex, “para garantizar un acceso fiable al gas natural y a la infraestructura industrial esencial”.
En 2014 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó a la empresa las autorizaciones en materia de impacto ambiental para construcción de la planta de amoniaco. En 2018, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó en un comunicado haber inspeccionado en tres ocasiones el “Proyecto de Planta de Amoniaco”, pero que la obra “no está suspendida”.
“El 10 de abril de 2018, la Profepa recibió cuatro denuncias de sociedades cooperativas pesqueras localizadas en la zona de Topolobampo, con relación a la construcción de la planta de fertilizantes (amoniaco) en terrenos de Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT), en el puerto de Topolobampo, municipio de Ahome, Sinaloa (…). El proyecto no enfrenta suspensión alguna”, se lee en el documento.
Y en ese entonces aclaró que la procuraduría no fue omisa ni cometió irregularidades en sus funciones. En contraste, ¡Aquí No!, refiere que la Bahía de Ohuira es un Sitio Ramsar, un humedal de importancia internacional vital para miles de aves migratorias, delfines, ballenas y para la pesca que sustenta a las comunidades.
Datos del propio colectivo indican que la construcción de esta planta generará un ecocidio al succionar 2 mil metros cúbicos de mar por hora que, al retornarla caliente, aumentaría la temperatura en 3 °C causando una devastación en la vida marina al combinarse con la elevación de la salinidad por sus descargas de salmuera.
“Estudios de investigadores estiman la destrucción del 60% de la producción de camarón en la Bahía de Ohuira. Desde 2014 inició la construcción de una planta de amoniaco que amenaza este ecosistema, la vida humana de todos los que habitan en un radio de 15 Kilómetros y el sustento de 5 mil familias pesqueras, sin haber consultado a las comunidades indígenas, violando la Constitución y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) firmado y ratificado por nuestro país”, refieren en su página.
Como parte de los daños ambientales, la comunidad lucha contra la instalación de esta planta de amoníaco en la Bahía de Ohuira para proteger al “pechocho”, uno de los delfines que habita en la bahía, un santuario que alberga la vida de aves migratorias, delfines, ballenas.
El colectivo ¡Aquí No! advirtió que una posible fuga de amoniaco impactaría en un radio de 15.5 kilómetros alrededor de la planta de GPO, además relatores de Naciones Unidas advirtieron de la destrucción de 21 mil metros cuadrados de bosque de manglar impactos en la pesca.

El 29 de mayo llegó al puerto de Topolobampo, que se encuentra en el municipio de Ahome, Sinaloa la maquinaria pesada con grandes estructuras para la planta de fertilizantes de Gas y Petroquímica de Occidente, Proman GPO.
Habitantes de Topolobampo reportaron afectaciones por los cortes de luz y agua provocados durante el traslado de estas calderas de la empresa Proman GPO —de origen suizo-alemán— que con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), CFEenergía y Petróleos Mexicanos (Pemex) buscan colaborar en la producción de gas natural y fertilizantes.
Comunidades, y activistas ambientalistas y climáticos como la organización Conexiones Climáticas alertó sobre los riesgos de instalar, lo que pretende ser, la planta de amoníaco más grande de América Latina en la Bahía de Ohuira. La organización describió que la estructura que llegó a Topolobampo pesa casi 400 toneladas para la planta de GPO que manejaría más de 2 mil toneladas diarias de amoníaco.
Aunado a lo anterior, actualmente en la zona de Topolobampo también se desarrolla la construcción de una planta de metanol, de la compañía Pacífico Mexinol, lo que ha desatado las manifestaciones de pueblos indígenas contra empresas extranjeras por contaminar la región.
Este miércoles 3 de junio el gobierno de Sinaloa emitió un comunicado en el que dio a conocer que representantes de organizaciones agrícolas, productores y organismos del sector agropecuario del estado manifestaron su respaldo a la operación de la planta de amoniaco de GPO en Topolobampo, “al considerarla una infraestructura estratégica para el desarrollo agrícola, económico y social de la entidad”.
Durante una reunión encabezada por el secretario de Agricultura y Ganadería de Sinaloa, Ismael Bello Esquivel, los asistentes coincidieron en que el amoniaco es un insumo esencial para la producción de fertilizantes, indispensables para la productividad del campo y el abasto de alimentos.
“En Sinaloa, principal productor de alimentos del país, esta situación es especialmente relevante. Cada ciclo agrícola requiere miles de toneladas de fertilizantes para atender cerca de 900 mil hectáreas cultivables, por lo que contar con una planta productora de amoniaco en el estado fortalecería la competitividad del sector”, resaltó el gobierno local.
Jóvenes y habitantes de Topolobampo se han manifestado para alertar por la llegada de la maquinaria que amenaza también la pesca y a la comunidad indígena Mayo-Yoreme. Por estos motivos es que las movilizaciones llegaron a la Ciudad de México, este 4 de junio en la embajada de Alemania.
El colectivo ¡Aquí No! informó en un comunicado que la manifestación frente a la embajada de Alemania fue en rechazo al proyecto de la planta de amoniaco de la empresa Proman-GPO que cuenta con financiamiento del banco alemán KFW-Ipex y respaldo de dicha inversión del gobierno alemán.
“No hay lugar más propicio para protestar que la representación de ese país en México. Esta empresa está violando los acuerdos internacionales suscritos por Alemania en materia de derechos humanos y de protección al ambiente”, señalaron en el comunicado.
Además, destacaron que uno de los acuerdos que Alemania viola con su empresa es que, la Unión Europea —de la que es parte dicho país— prohíbe a las empresas de sus países miembros realizar inversiones que vulneren los derechos de las comunidades indígenas.
Durante la protesta, las personas manifestantes que se congregaron en la Ciudad de México, defendieron las tradiciones del pueblo Mayo-Yoreme y la vida de la gente de Topolobampo para reiterar que no quieren la planta de amoníaco que amenaza la seguridad alimentaria con la pesca de camarón, la vida de los delfines tradiciones culturales como la danza, la comida y la vida en la bahía.