Patricia Mayorga / Raíchali · 18 de mayo de 2025
Un grupo de niñas recibió a la presidenta Claudia Sheinbaum en su visita a Baborigame, localidad del municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, en el llamado Triángulo Dorado. Ahí entregó títulos de propiedad de parte de su territorio a la comunidad rarámuri de Mogótavo, del municipio de Urique, y a la comunidad ódami de Mesa Colorada, municipio de Guadalupe y Calvo.
En medio de un fuerte dispositivo de seguridad con decenas de unidades del Ejército, entre éstas tanquetas y ambulancias de la Guardia Nacional, de Seguridad Pública estatal y de la Fiscalía General del Estado, esperaban alrededor de 3 mil personas para mostrar su realidad: desplazamientos forzados masivos, saqueo criminal e inmoderado del bosque, falta de agua, negligencias en el sistema de salud, entre otros.
Y es que Guadalupe y Calvo se ha convertido de nuevo en la tierra del desplazamiento forzado por la lucha entre los cárteles de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación en alianza con el brazo armado del Cártel de Juárez, La Línea, cuyo principal negocio actualmente es la tala del bosque y otro tipo de extractivismo.
Un grupo de mujeres desplazadas que han conformado el colectivo Odótame (ódami, tarahumaras, mestizas), vestidas con sus trajes coloridos tradicionales, se presentaron con una pancarta que decía “Bienvenida, señora presidenta. Colectivo Odátame, personas desplazadas”. Se prepararon para hacerse visibles y entregar una carta a Sheinbaum, ya que las personas desplazadas no eran parte de la agenda presidencial de este día.
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En la carta, respaldada por firmas y copias de credencial de elector, le pidieron que garanticen los derechos básicos como vivienda, alimentos, trabajo, educación y salud digna, entre otros, ya que el Estado no puede garantizarles retornos seguros a sus territorios porque la violencia incrementa cada vez más.
Decenas de comunidades llegaron a Baborigame. Algunas personas llegaron después de hasta cinco horas de caminar, debido a que no pueden pasar por los caminos normales porque los intimida uno de los grupos delictivos.
Otras comunidades llegaron de los municipios de Madera, Bocoyna, Urique, Batopilas, entre otras.
Un día antes del arribo de la presidenta, la cabecera del municipio de Guachochi, por donde pasaron y se hospedaron servidores públicos federales y estatales y otras personas que iban al evento, vivió momentos de terror durante la noche del jueves y la tarde del viernes.

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La noche del jueves otros dos grupos delictivos se enfrentaron en pleno centro, balearon viviendas, incendiaron un vehículo y atemorizaron a todo el pueblo. El viernes tiraron la señal telefónica y la de internet. Decenas de personas del gobierno federal y otras que se hospedaron el jueves en Guachochi para viajar al siguiente día al evento de Sheinbaum, fueron testigos de los hechos violentos. El mismo viernes alrededor de las 13:00 horas, continuó el enfrentamiento. En ese contexto llegó la presidenta a la Sierra Tarahumara.
El sábado, a la par que se realizaba el evento de la mandataria, el alcalde de Guachochi, José Miguel Yáñez Ronquillo, publicó en redes sociales una carta dirigida a Sheinbaum en la que denuncia que sus solicitudes en materia de seguridad han sido desatendidas, reclamó la reducción de recursos a municipios y estados, e hizo un llamado a “integrar un Plan de Tranquilidad, Paz y Crecimiento para esta noble región”.
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