Verónica Santamaría · 16 de diciembre de 2025
El Parque Ecológico y de Reciclaje de Hidalgo, también conocido como Parque de Economía Circular, ya era un proyecto que comenzaba a perfilar la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Tula, como parte de la propuesta que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo hizo para desarrollar algo “único en el país”.
El proyecto de construcción sería coordinado por la Semarnat y el Instituto de Ingeniería de la UNAM con el objetivo de desarrollar tecnología que permita transferir y convertir residuos orgánicos en carbón vegetal para emplearlo como fertilizante y combustible.

Al proponerlo, la presidenta de México hizo la promesa de llevar “justicia ambiental” a la región del Valle del Mezquital, sitio que geográficamente comparten el Estado de México e Hidalgo. El proyecto forma parte del compromiso 94 de la presidenta e incluía la restauración del río Tula y del río Salado, el saneamiento de la presa Endhó y la transformación de la termoeléctrica.
El 25 de octubre de 2024 la Semarnat y su titular, Alicia Bárcena Ibarra, se reunieron para realizar una visita de trabajo a Tula, Hidalgo. Ese fue uno de los primeros comunicados emitidos sobre el parque industrial.
En el encuentro estuvieron directivos de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la Refinería de Tula, así como representantes del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Proyecto de Desarrollo Sustentable de los Estados de México, Hidalgo y Ciudad de México.
La reunión, según el comunicado, tuvo como objetivo principal analizar la construcción del primer parque industrial de economía circular del país. Tras la reunión, la titular de la Semarnat realizó un recorrido por el sitio donde se proyectaba construir el parque que abarca 700 hectáreas destinadas a consolidar, en una primera etapa, dos plantas de tratamiento de residuos orgánicos mediante procesos de gasificación y carbonización.
La funcionaria subrayó en ese momento que una de las prioridades de la presidenta Claudia Sheinbaum estaba enfocada en sanear el río Tula para garantizar a la población el derecho a un medio ambiente sano que promueva la justicia ambiental.

Un año después, sin Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y sin información técnica, la Semarnat convocó a una conferencia de prensa para anunciar la fecha de la consulta ciudadana para que la población de Atitalaquia, Tlaxcoapan y Tula participe en el diseño e implementación del Parque Ecológico y de Reciclaje en Hidalgo.
Alicia Bárcena Ibarra, titular de la Semarnat, y el gobernador del estado de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, presentaron el proyecto e invitaron a las comunidades a participar en la consulta ciudadana del 14 de diciembre.
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La decisión de la población sería importante porque de la votación de “sí” o “no” se definiría si se inicia el desarrollo del proyecto. Organizaciones de la sociedad civil informaron que hubo manifestaciones públicas pacíficas de desaprobación a la construcción del parque mientras las comunidades participaron en la consulta pública de las 8:00 hasta las 15:00 horas.
El resultado de la mayoría fue un “NO” al Parque Ecológico y de Reciclaje en Hidalgo. De acuerdo con el informe del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH), participaron 12 mil 259 personas, es decir, el 8.77 % de la población, en lista nominal.

De ese total, el 35.35 % se manifestó a favor; 63.10 % en contra y 1.54 % anuló su voto. Los municipios de Atitalaquia y Tlaxcoapan mostraron mayor desacuerdo con la iniciativa respecto de Tula de Allende.
Previo a la consulta pública, Greenpeace México denunció propaganda de la Semarnat: la dependencia informó en su comunicación oficial que la organización estaba a favor del parque, pese a que solo fue convocada a “una reunión informativa”.
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La organización dijo que “la Semarnat convocó de forma exprés a organizaciones de la sociedad civil. Greenpeace México fue invitada a una reunión ‘informativa’ sobre el Parque de Economía Circular en lo que vemos como un intento por legitimar la participación ciudadana en torno al proyecto y a la reciente aprobación de la Ley General de Economía Circular”.
Sin embargo, señalaron que la secretaría “difundió públicamente que sostiene reuniones con la sociedad civil y las comunidades, bajo el argumento de ‘brindar información’ sobre el Parque de Economía Circular en Hidalgo, aun cuando no ofreció información técnica nueva”, añadieron.

Desde 2019, la región ha sido declarada “zona de sacrificio” por los altos índices de contaminación en el suelo, aire y agua por la presencia de termoeléctricas, refinerías y más de 300 industrias.
Organizaciones de la sociedad civil, colectivos y defensores del territorio reconocen y sentencian que la zona es conocida como un infierno ambiental.
Con el “NO” de las comunidades en la consulta pública, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo en su conferencia matutina del 15 de diciembre que el Parque Ecológico y de Reciclaje se realizará en otro estado.
Greenpeace México señaló que en la reunión a la que fue convocada Semarnat reconoció que el proyecto requiere de una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que debe existir previo a una convocatoria de consulta pública.
“La MIA aún no inicia, a pesar de que la ley lo estipula: un parque industrial de estas características, con potencial de causar daños irreversibles a ecosistemas y salud, no puede avanzar sin ese estudio”, denunciaron.

Otra de las preocupaciones para las comunidades, organizaciones y colectivos es que el proyecto contemplaba la quema de residuos plásticos. La organización confirmó que entre los planes se evaluaba la quema de llantas, bajo el término “pirólisis”, un proceso que genera compuestos altamente tóxicos, residuos peligrosos y riesgos de incendio y explosión.
Con la Ley General de Economía Circular recién aprobada por el Congreso de la Unión, la termovalorización se legitima como una tecnología para el tratamiento y destino final de residuos.
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Ante el resultado y la falta de transparencia tanto de la Semarnat como de Hidalgo sobre el diseño e impactos ambientales que conllevaría el proyecto del Parque Ecológico y de Reciclaje, Greenpeace México reiteró que su construcción requería de una Manifestación de Impacto Ambiental para realizar cualquier consulta pública, de lo contrario “solo se trataba de una simulación”.
Ante el rechazo al compromiso 94 de la presidenta Claudia Sheinbaum, en Tula, Hidalgo, la población reiteró la importancia de poner en marcha una verdadera remediación en la región y no hacer uso de la termovalorización y el “supuesto” reciclaje de residuos.