El Parque Papagayo, principal pulmón de Acapulco, quedó devastado tras el paso del huracán Otis

Amapola Periodismo · 30 de octubre de 2023

El Parque Papagayo, principal pulmón de Acapulco, quedó devastado tras el paso del huracán Otis

Los vientos y la lluvia del huracán Otis arrasaron con el parque Papagayo, uno de los principales pulmones de Acapulco, Guerrero, remodelado entre 2019 y 2021, con una inversión de 300 millones de pesos.

El Papagayo que tiene una longitud de 23 hectáreas está ubicado frente a la bahía de Acapulco, con una extensa zona arbolada. Del emblemático parque casi nada quedó.

En un recorrido realizado por Amapola, se observó que muy pocos árboles quedaron de pie tras el paso del ciclón.

El parque tenía restaurantes, cabañas, áreas de descanso, un auditorio, kioscos, una gran alberca y dos entradas, una por la avenida Cuauhtémoc y la otra por la costera Miguel Alemán.

De acuerdo con los informes de las autoridades estatales, el parque Papagayo es visitado por un millón de personas anualmente.

Daños en el Parque Papagayo de Acapulco, Guerrero, tras el paso del huracán Otis
El Parque Papagayo es el principal pulmón de Acapulco. (Foto: Jesús Guerrero / Amapola)

Este lugar era una zona de huertas en los setentas, propiedad de la familia del exalcalde socialista de Acapulco, Juan R. Escudero, las que fueron expropiadas en 1930 por el entonces presidente de la República, Pascual Ortiz Rubio, por supuestas causas de utilidad pública.

Gran parte de esta extensión expropiada, unas 22 hectáreas, el gobierno de Pascual Ortiz se las donó al general Juan Andrew Almazán, quien construyó un hotel y bungalows, donde se hospedaban conocidas estrellas de cine como Agustín Lara y María Félix.

En 1979, el entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa expidió un decreto expropiatorio de esta zona de huertas, propiedad del general y ex secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Juan Andrew Almazán.

En 1981, un año antes de que terminara su gobierno, Rubén Figueroa inauguró este parque bajo el nombre de Ignacio Manuel Altamirano.

De este emblemático lugar, al que acudían cientos de personas a divertirse y respirar aire puro y que también era una zona para hacer ejercicio, casi nada quedó.

Esta nota se publicó originalmente en Amapola, Periodismo transgresor.