Alfonsina Avila / Zona Franca · 20 de noviembre de 2025
La Unidad de Hemodiálisis de la clínica T1 del IMSS en León, Guanajuato, fue cerrada a mediados de septiembre, dejando sin servicio a más de 50 pacientes que acudían en cuatro turnos diarios.
Desde entonces, el tratamiento fue subrogado a la clínica privada Alba Diálisis y Trasplantes, decisión que, según usuarios, provocó un deterioro acelerado en su salud e incluso la muerte de uno de sus compañeros, Don Joaquín.
El cierre ocurrió en la misma fecha en que el IMSS inauguró el área de Hemodiálisis del Hospital General Regional No. 58, equipada con 12 estaciones para atender hasta a 120 pacientes con enfermedad renal crónica. Sin embargo, los pacientes de la T1 no fueron canalizados a esta nueva área, pese a que muchos dependen de ambulancia o requieren atención especializada cercana.
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Magdalena Rodríguez, paciente renal desde 2017, relató que el cambio fue inmediato y sin alternativas dentro del propio IMSS; simplemente se les avisó de un día para otro.
“Mi cambio fue muy radical… en T1 siempre me conocían. Llegaba con dos kilos arriba y mi presión era muy baja, pero mis enfermeros ya sabían cómo atenderme”, explicó.
En la nueva clínica, Magdalena aseguró que las sesiones ya no duraban las tres horas habituales y que la máquina se detenía supuestamente por bajas de presión.
“Me ponían primero una hora y después hasta media hora… se me empezaron a juntar los kilos y llegué a tener siete encima. Ya estaba demasiado hinchada”.
Dijo que su salud se deterioró en cuestión de semanas. Antes tenía seguimiento puntual, pero ahora la atención no ha sido tan constante como en el IMSS: “Ya no aguanto caminar, ya no lavo, ya no hago mi comida… ahorita ya uso silla de ruedas. Me estoy deteriorando en un mes y medio cuando yo tenía más agilidad allá en la T1”.
Sobre el cierre, recordó que inicialmente les dijeron que sería para instalar un banco de sangre y que el servicio continuaría en otra clínica del IMSS, pero finalmente fueron enviados a una unidad subrogada, donde incluso deben llevar su propio medicamento.

Por su parte, Juan de Dios Ramírez, paciente de hemodiálisis desde 2013, confirmó que el anuncio del cierre fue abrupto y que el servicio también empeoró, algo que se refleja en su calidad de vida.
“Nos dijeron el 14 o 15 de septiembre: ‘ya hasta aquí se acabó, muchachos, ya no va a haber servicio aquí’. No nos preguntaron si queríamos cambiar a la clínica privada; no nos dieron nota médica… tuvimos que conseguirla por nuestra cuenta”, señaló.
Recordó que ni el personal médico ni los directivos ofrecieron una explicación más allá de “órdenes de arriba”.
Agregó que en la clínica Alba se reutilizan filtros hasta ocho veces, a diferencia de los filtros nuevos que utilizaba el IMSS, lo que afectará su salud.
“Claro que el cuerpo lo va a resentir. Apenas llevo poco tiempo, pero sé que nos va a afectar”.
También mencionó que varios pacientes que dependían de ambulancia quedaron sin traslado, pues la clínica subrogada no los recibe. Tanto Magdalena como Juan de Dios coincidieron en que la muerte de Don Joaquín ocurrió después del cambio de unidad.
“Hoy día uno de mis compañeros ya murió a raíz del cambio”, afirmaron. Por ello, pidieron al IMSS restablecer el servicio.
Esta nota se publicó originalmente en Zona Franca.