Verónica Santamaría · 5 de noviembre de 2025
En la Costa Chica de Guerrero, a cinco horas de la ciudad de Acapulco, se encuentra la comunidad de Cuajinicuilapa, sitio que en años recientes ha sido impactado de manera significativa por huracanes como John y Erick.
Cuajinicuilapa, una comunidad de raíces afrodescendientes, fue severamente afectada por los huracanes John (categoría 3, en la escala Saffir-Simpson) en septiembre de 2024 y Erick (categoría 4), que provocaron intensas lluvias, inundaciones, fuertes vientos y deslizamientos de tierra.
Ante estos impactos, la organización Greenpeace México se dirigió a esta comunidad para llevar la “Factura climática”, una acción pacífica que implicó el despliegue de la manta de 24 metros que colgaron en uno de los edificios más altos en la ciudad de Acapulco.
La organización señaló en un comunicado que ambas actividades se realizaron en el marco de la próxima Cumbre sobre Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas, también conocida como COP 30, en Belém, Brasil, donde visibilizarán los costos y a los responsables del cambio climático.
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En la “Factura Climática” se registran las cifras históricas de los fenómenos meteorológicos que han impactado de manera significativa a 14 estados del país, con daños que incluyen declaratorias de desastre, pérdidas humanas, lluvias intensas, inundaciones y otras afectaciones provocadas por el paso de huracanes.
Los datos que Greenpeace México cita en esta “Factura climática” se encuentran en los registros de la Base Histórica de los años 2000 a 2023 del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), que fue compartida a este medio.
Viridiana Lázaro, campañista de Greenpeace México, estuvo presente en el despliegue de la manta en la comunidad de Cuajinicuilapa, donde la organización hizo un llamado de emergencia al gobierno mexicano para prestar atención a las comunidades afectadas, como esta, por el impacto de eventos climáticos extremos.
Lázaro explica que Cuajinicuilapa ha sufrido los estragos del cambio climático por diferentes huracanes.
El primero de estos fenómenos fue Otis, al que siguieron John y, finalmente, Erick.
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“Esta comunidad, lamentablemente, muchas de las personas que viven aquí han sido desplazadas climáticas y se han tenido que mudar, incluso, hacia otro estado para poder continuar con sus vidas”, dijo Viridiana Lázaro, campañista de Greenpeace México, en entrevista para Animal Político.
La campañista también habló de la importancia de mencionar a las personas que se ven obligadas a dejar sus hogares tras el impacto de un evento climático extremo, conocidas también como desplazadas climáticas.
“Es importante hablar de las y los desplazados climáticos porque son las personas que ya están viviendo esta crisis climática. Recordemos que los impactos del cambio climático nos pegan a todos y todas de diferentes maneras”, añadió.
Además, señaló que las personas desplazadas por el cambio climático ven afectada toda su vida, pues pierden su hogar y su cotidianidad.
“Son cosas intangibles que el cambio climático nos está arrebatando y que los gobiernos, las y los tomadores de decisiones tienen que velar por estas personas, también, que han perdido todo y que han perdido toda una vida”, subrayó.

Desde Cuajinicuilapa, la organización Greenpeace México señaló que el cambio climático es un tema de justicia social, y su abordaje amerita reconocer la distribución desigual de los riesgos y los daños, así como el papel que tienen los factores de desigualdad estructural como la pobreza, el racismo, la acumulación de riqueza, la discriminación de género y el clasismo en la profundización de sus efectos dentro de los diferentes sectores de la población.
Aleida Vázquez Cisneros, mujer afromexicana, activista antirracista y originaria de Cuajinicuilapa, habló en entrevista con Animal Político sobre los estragos que los huracanes han dejado en su comunidad.
“En junio de 2025, el huracán Erick de categoría 3 tocó tierra en Cuajinicuilapa y afectó a más del 80% de las viviendas. Esto también tiene que ver con una cuestión estructural de olvido estatal, de racismo en el que vivimos las poblaciones afromexicanas, que no tenemos una infraestructura en nuestras casas que pueda solventar fenómenos como los huracanes”, mencionó.
Aleida añadió que el despliegue de la “Factura Climática” en su comunidad significa “un llamado de atención urgente a las autoridades, al gobierno, al Estado mexicano, a quienes están tomando las decisiones y quienes etiquetan presupuestos para las comunidades, es un llamado de urgencia porque nosotras también tenemos derecho a vivir con dignidad”.
Las acciones que Greenpeace México realizó recientemente, en el marco de la COP30, refuerzan la urgencia de implementar una política nacional con enfoque de derechos humanos, género y justicia climática y racial que garantice la participación plena y soluciones dignas para todas las personas desplazadas y afectadas.