Verónica Santamaría · 6 de abril de 2023
En el mercado de pescados y mariscos de La Nueva Viga, en la Ciudad de México, se venden al menos dos especies protegidas sin un plan de manejo claro: el pez dorado y neonatos de tiburón martillo.
Estas especies figuran en las ventas con precios promedio que van de los 30 pesos a los 200 pesos por kilo.
“El problema con la pesca de tiburón en México es que está poco regulada. Entra todo en la misma bolsa como pesca de tiburón y no hay diferenciación por especie. Si vulneramos su reproducción se puede alterar (la vida de) esta especie y del ecosistema marino que depende de su existencia”, explica Mariana Aziz, directora de Transparencia en Oceana México.
Aziz alerta sobre la importancia de contar con planes de manejo claros sobre la pesca de tiburón al tratarse de un depredador, el cual regula el ecosistema en el que habita.
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Durante un recorrido por La Nueva Viga, Animal Político preguntó a comerciantes que tenían a la venta neonatos de tiburón martillo sobre el origen de su pesca, pero algunos argumentaban que se trataba de tiburón cazón o tripa.
Oceana —una organización dedicada a la conservación de la vida marina y los océanos— ha alertado sobre la sobrepesca de tiburón martillo joven al detectar que esta especie es vendida como cazón, el cual es de talla pequeña aún en edad adulta.
El cuerpo del cazón es grande, aplastado y largo, de color gris plateado a gris parduzco de vientre blanco. Su hocico es largo, tiene ojos ovalados y dientes triangulares y planos.
La producción del cazón se obtiene de la captura directa en aguas saladas en los estados de Oaxaca, Baja California Sur y Tamaulipas. En Campeche es común que se preparé “Pan de cazón”, un platillo típico con producto marino en época de Cuaresma.
Estudios realizados por Oceana México señalan el fraude y la sustitución de productos marinos comestibles en el país, tanto en pescaderías, como en restaurantes y supermercados.
Un ejemplo es el bacalao, el cual ha sido sustituído por especies como tilapia, un producto de acuacultura; mero, esmedregal, robalo y merluzas. Incluso, ha sido reemplazado por rayas y tiburones, según información del estudio Gato x liebre, impulsado por Oceana México.
La organización ha advertido que la falta de trazabilidad —las reglas que garanticen a consumidores rastrear el pescado del barco, el lugar y las condiciones en que fue pescado para llegar hasta la mesa— permite que cualquier pescado sea vendido como bacalao, sin importar que sea de menor valor y, a su vez, defraude a los consumidores.
Mariana Aziz explica que resultan preocupantes las grandes cantidades de venta de tiburón martillo en tallas de neonatos o juveniles, las cuales fueron capturadas en un tamaño muy pequeño, de menos de un metro.
“El problema de esto es que se está capturando un gran volumen de especies que no han llegado a la edad adulta y reproductiva. Todas estas especies que vimos ahí no se van a reproducir y no van a tener crías. Esto pone en peligro la existencia de esta especie”, alertó en entrevista para Animal Político.
El tiburón martillo (Sphyrna corona), al igual que otras especies de tiburones, como el tiburón cachona (Sphyrna lewini), el tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran) y el tiburón martillo liso (Sphyrna zygaena) fueron adheridos a los apéndices de conservación y protección de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
Dentro de la clasificación de riesgo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) ubica al tiburón martillo como una especie ‘casi amenazada’. El cazón (Mustelus canis) se encuentra en esta misma categoría.
“Urge que existan planes de manejo donde se establezcan las tallas mínimas para este tipo de especies y evitar que se estén capturando estos bebés o adolescentes que no se les permite llegar a su edad reproductiva, que no se les permite madurar, que no se les permite tener crías. Este tipo de prácticas sólo abonan a que sean una especie en peligro crítico”, añade Aziz.
En Playa del Carmen, Pepe Urbina, un buzo con más de una década trabajando en la difusión de la importancia de los tiburones en beneficio de la salud de los océanos, explica que estas especies como depredadores tope son importantes para los ecosistemas marinos.
Con el trabajo de buzos e investigadores desde Saving Our Sharks han logrado colocar a más de 30 receptores a lo largo de la costa de Quintana Roo para el monitoreo, investigación y protección de tiburones toro. Al igual que la conservación de humedales, sitios donde esta especie da a luz.
“Los buzos protegemos la vida por instinto primario. Somos defensores del arrecife y demostramos que un tiburón vivo vale más que uno muerto. Lo importante fue respetar los tiempos y voluntades del tiburón (…) En México sólo están protegidos el tiburón blanco, el tiburón ballena y el tiburón toro que en ese pequeño polígono que un puñado de buzos en Playa del Carmen quiso proteger”, cuenta Pepe Urbina en entrevista para Animal Político.
Urbina y buzos respaldados por Saving Our Sharks han dado conferencias y pláticas en escuelas, departamentos de bomberos, universidades, hoteles y sitios públicos buscando crear conciencia en las personas acerca de esta especie, incluído el tiburón cazón.
“La protección al tiburón toro se convirtió en la protección de otras especies como el tiburón martillo, tiburón mako, tiburón tigre. De repente comenzamos a ver más tiburones en Cozumel. El océano es desconocido y fascinante para los seres humanos, es un acto de valentía estar debajo del mar. Si te dan terror los tiburones, aprendes cómo se comportan y ya no te dan terror”, explica Urbina.
El pez Dorado fue otra de las especies de las que figura su venta en La Nueva Viga. En un muestreo realizado por Oceana México durante las cuatro estaciones del 2021 observaron que este producto se ubicó en los primeros 15 más frecuentes junto con peces como tilapia, salmón, atún, sierra, basa, robalo, huachinango, lenguado, entre otros.
El Dorado, como se le conoce comercialmente, es una especie protegida por la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentable. En él se señala que “las especies denominadas marlin, pez vela, pez espada, sábalo o chiro, pez gallo y dorado, en todas sus variedades biológicas, quedan destinadas de manera exclusiva para la pesca deportivo-recreativa, dentro de una franja de cincuenta millas náuticas, contadas a partir de la línea de base desde la cual se mide el mar territorial”.
Es decir, se encuentran protegidas y no podrán realizarse actividades de pesca distintas a la investigación en las áreas de reproducción. Sin embargo, en La Nueva Viga comerciantes de algunos locales señalaron que este pez era traído de entidades como Oaxaca o Sinaloa. Los volúmenes a la venta de esta especie eran visibles y distribuidos en cajas grandes.
“Una problemática con esto es que es una especie reservada a la pesca deportiva, es decir, no es que sea una especie que tenga un plan de manejo en cuanto a pesca comercial. Lo que sí se puede vender es si se captura de forma incidental pero vimos trailers llenos y llenos de Dorado, entonces ahí no se está manejando como pesca incidental, se está explotando como si fuera una pesquería comercial”, menciona Aziz.
El Dorado no está considerado aún como un producto marino destinado a la pesca comercial y muestra la falta de regulación a esta especie, de acuerdo con la Carta Nacional Pesquera —actualizada el 22 de julio del 2022— por el Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (Inapesca).
Autoridades en el mercado de La Nueva Viga argumentaron que la presencia de pez Dorado se debe a pesca incidental. Sin embargo, el volumen de comercialización de esta especie es alto y carece de registros de la cantidad de peces que se están capturando para su venta. La falta de trazabilidad de este producto pone en riesgo a la especie, según especialistas.
“El problema de hacerlo sin regulación es que no existen medidas de manejo, entonces, no sabemos cuánto se está capturando, de donde viene, en qué fecha se pescó, cuáles son las condiciones de manejo que tiene porque se maneja como pesca incidental que no tiene un Plan de Manejo”, señala Aziz.
Al preguntar por la venta de Dorado y los neonatos de tiburón martillo, Rogelio Hernández Villegas, director del Instituto Nacional de Fomento al Consumo de Productos Pesqueros —quien estuvo presente durante el recorrido en La Nueva Viga— señaló que se trataba de tiburón cazón o tiburón mamón.
“Tanto supervisores de pesca, como de la Secretaría de Marina llegan al mercado desde las 2 de la mañana. Si algún producto llegase aquí, y no esté documentado y está en veda, en ese momento regresan el producto y se lo lleva la Marina y no sabemos qué hacen con él. Hasta ese momento, sabremos que fue un producto que se obtuvo de pesca reglamentada”, enfatizó Hernández Villegas.
Aziz advierte que ante la falta de regulación es probable que productos como el pez Dorado y los neonatos y juveniles de tiburón martillo se estén registrando como pesca incidental.
“No se le da un seguimiento y, al parecer, la autoridad no está registrando cuánto producto está ingresando. Si fuera así, ahí habría un foco rojo al ver cuánto producto está llegando, habría una inspección, vigilancia e investigación pero vemos que no está pasando esto”, advierte.