Redacción Animal Político · 14 de enero de 2026
Hace cinco años, Lissette Moyers y su prima Mariana decidieron juntar su pasión por la lectura con las ganas de apoyar animales en situación de abandono. Una amiga de la familia les propuso vender libros usados para donar las ganancias a su refugio, y fue así como surgió Reciclando Letras.
“En octubre de 2020 empezamos la primera venta a través de Facebook y dimos las ganancias a este refugio. Fue entonces cuando creamos la página de Instagram y ampliamos la solicitud de que nos donaran libros”, cuenta Lissette.
“Desde pequeña me gusta mucho leer. En la escuela me inculcaron la lectura, y mi prima tiene mucho amor a los animales, de hecho ella adoptó un perrito de la calle que se llama Gastón, quien la inspiró a ayudar y es la imagen de Reciclando Letras”, comenta. En su caso, bastó con una vez que conoció un refugio animal para convencerse de la iniciativa, pues dice que quedó sorprendida y conmovida.

Tanto Lissette como Mariana tienen otros trabajos, por lo que llevan la gestión de Reciclando Letras con apoyo de otros familiares.
“Ha sido un poco difícil por nuestros trabajos, pero poco a poco crecen las donaciones y las ventas, para las cuales contamos con la ayuda de nuestra familia, que recolecta los libros y hace los envíos. Yo soy quien contesta los mensajes, publica las fotos y hace las ventas por Instagram, mientras que mi prima es quien va a los refugios a llevar los costales de alimento”, explica Liss.

En cinco años, Reciclando Letras ha recibido y vendido más de 5 mil libros con los que llevaron apoyo a más de 80 refugios, “pues hay muchos rescatistas y decidimos no ayudar sólo a uno. Tratamos de ayudar en diferentes estados”.
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“Desde el principio hemos tenido buena recepción de la gente, nos dicen que les gusta mucho la dinámica de donativos que tenemos, porque no sienten que están regalando su dinero, ya que reciben algo a cambio, además de la satisfacción de estarle dando de comer a un perrito. Sin importar si van a leer el libro o no, eso facilita que la gente quiera sumarse”, celebra la joven.

De acuerdo con Lissette, los ejemplares que más les solicitan son las novelas y best sellers, aunque reciben cualquier tipo de libro que se encuentre en buen estado, es decir, que no esté roto ni rayado.
“La gente a veces nos dona libros de escuelas, enciclopedias o tesis, pero eso no se vende. Aun así los aceptamos, porque todo nos sirve, depuramos los ejemplares y lo que no funciona para la página lo llevamos a vender por kilo“, detalla Liss.
Aún así, recomienda que las donaciones sean “de libros que sepan que la gente quiere leer. Por ejemplo, tenemos varios ejemplares de 50 Sombras de Grey, pero es una lectura que la gente sigue buscando”.

“En los últimos meses se ha sumado mucha gente a donar y comprar. El ver a la gente tan interesada en apoyar a perritos, gatitos y otros animales en situación de abandono me da esperanza de que no todo es tan malo en el ser humano“, comparte Liss.

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Quienes estén interesados en aportar donativos de libros para Reciclando Letras pueden llevarlos a alguna de las tres sedes donde los reciben:
—Vocablo Café, ubicado en Tehuantepec No. 72, colonia Roma Sur, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.

—Estética Blush Party, en Avenida Santa Fe No. 498, sótano 2, local 1, alcaldía Cuajimalpa de Morelos, Ciudad de México.
—Calle Principal No. 53, San Juan Totoltepec, municipio Naucalpan de Juárez, Estado de México.

Los refugiados que quieran inscribirse en la lista de espera para recibir donativos pueden ponerse en contacto con Lissette y Mariana a través de las cuentas de redes sociales de Reciclando Letras MX, donde también se pueden encontrar publicaciones con fotografías de las entregas de alimento que han realizado hasta ahora.