Andro Aguilar · 5 de noviembre de 2023
En lo alto de la colonia Revolución del Sur, en Acapulco, Guerrero, los vecinos y familiares de las personas que perdieron la vida con la llegada del huracán Otis están solos. Reclaman que ninguna autoridad, ni municipal, estatal o federal, les ha ayudado en esa zona, donde ocho personas murieron y una más continúa desaparecida. El deslave de un cerro causó, además, la pérdida completa de al menos seis viviendas.
Las rocas destruyeron la casa y la panadería de la señora Cirila y su hijo Francisco. El cuerpo de ella fue hallado metros adelante y a él no lo han podido encontrar. En la bolillería trabajaba también el joven William, quien todas las noches subía para hornear pan desde la madrugada. Su cuerpo fue encontrado metros más abajo, donde se atoraron restos de ramas, lodo y objetos que el deslave se llevó.
El deslave también provocó la muerte de la señora Gloria Ramírez y sus hijas Elizabeth y Araceli, así como sus nietas Sofía y Kimberly, además del niño Israel.
Ellas eran la familia de Rogelio y Cándido, quienes trabajan casi en silencio bajo el sol. Son amables, pero prefieren no dar entrevistas. Hablan poco y bromean sin mucho entusiasmo mientras batallan para retirar las rocas pesadas con sus picos y palas. De fondo, por momentos se oye el ladrido de un perro y los cacareos de Claudio, un gallo que se pasea por el lugar picoteando el camino.
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Mientras los jóvenes trabajan, Esbeidi Justo Suástegui, una vecina que también perdió su casa por completo, adorna el único muro que quedó de pie en la vivienda de la señora Gloria. Coloca seis cruces con seis nombres y adorna cada una con una flor.
Al pie del altar colocaron algunos de los objetos de las víctimas rescatados entre el lodo. Hay un par de muñecas, dos pares de chanclas, dos ramos de flores y seis veladoras a medio consumir.
Esbeidi accede a platicar y repite uno de los reclamos de los habitantes: “Acapulco no solo es la costera”.
“De todo lo que quedó destrozado, entre vecinos se ha hecho el trabajo (de limpieza). Esperamos que nos volteen a ver, porque nadie ha volteado para arriba. Acapulco no es la Costera, Acapulco son las colonias también. Los vecinos necesitamos apoyo. No se ve nada, no se ve apoyo. Ya pasado más una semana”, dijo.
Durante el huracán, Esbeidi y su esposo huyeron hacia la casa de sus padres para protegerse, pero después, cuando las ráfagas de viento se llevaron el techo de esa segunda vivienda, los cuatro tuvieron que correr hacia la casa de su vecino.

La calle Constitución, una de las partes más altas de la colonia, concentra a ocho de las 47 personas muertas de forma oficial por el huracán Otis; y a una de las 48 personas desaparecidas, según el balance de este 5 de noviembre. Sin embargo, los familiares de las víctimas no han obtenido ayuda de ningún nivel de gobierno.
Familiares y vecinos rescataron los cuerpos de las víctimas, limpiaron el área donde quedaron destruidas sus casas, retiraron las piedras del camino como han podido. No han logrado levantar la palmera arrancada de raíz ni los dos postes que cruzan el camino.
Reclaman también que las autoridades no han hecho todo lo suficiente para hallar a Francisco, que continúa desaparecido.

Aunque las viviendas que quedaron en pie están inhabitables, los vecinos, quienes desde el 26 de octubre duermen con familiares que les dieron refugio, acuden sin falta para esperar a los Servidores de la Nación. No quieren que el censo que anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador les pase de largo.
Pero a 12 días del paso del huracán, siguen esperando la ayuda gubernamental.


El señor Flabiano Justo, padre de Esbeidi, lleva tres décadas en la colonia Revolución del sur. Dentro de su vivienda, dice que no quiere mover nada de los objetos que quedaron entre los muros sin techo, para que los funcionarios vean todo el daño que el huracán les dejó. Su esposa prefiere no platicar, dice que no es tan fuerte como para aguantarse el llanto.
Tres días después del paso del huracán, los hermanos Ramírez pudieron sepultar a su familia. Por eso, este domingo 5 de noviembre, nueve días después de esa fecha, en lo alto de la colonia Revolución del Sur los vecinos preparan una misa para honrar la memoria de las seis personas que murieron tras el deslave ocurrido la noche que el huracán Otis azotó Acapulco.
