Marcela Nochebuena · 24 de agosto de 2023
A partir de la transición de los servicios locales de salud de la Ciudad de México al organismo público descentralizado IMSS-Bienestar, formalizada con la firma de un convenio el pasado 15 de junio, la Secretaría de Salud capitalina prevé que poco más de 32 mil trabajadores sean transferidos como prestadores de servicios al nuevo modelo.
Hasta ahora, precisó en entrevista su titular, Oliva López Arellano, son aproximadamente 5 mil 500 las contrataciones en las que ya se ha avanzado mediante la presentación de exámenes psicométricos y clínicos y entrega de documentación. La funcionaria aseguró que quienes concluyan satisfactoriamente con la integración de su expediente estarán contratados a partir del 1 de septiembre y recibirán su primer salario el día 15.
“Seguiremos avanzando, porque habrá algunos que todavía no puedan integrar completo su expediente y vamos a continuar; en total, pasarían poco más de 32 mil trabajadores al sistema IMSS-Bienestar para ser prestadores de servicios”, afirmó.
Ante las protestas de los trabajadores de la salud en torno a esta transición, en las que han asegurado que su antigüedad y otras condiciones laborales no serán respetadas, indicó que quienes ya tienen base y buenas condiciones las conservarán tal cual.
En tanto, las personas contratadas como eventuales serán a quienes se les ofrecerá una mejoría en términos de basificación, prestaciones y salario, de acuerdo con la titular de Sedesa. Sin embargo, si actualmente cuentan con una base en cualquier otra institución del sector público, no serán consideradas para la primera ronda de contrataciones basificadas en IMSS-Bienestar, aunque podrán seguir trabajando.
“El trabajo en el sector salud desafortunadamente es un trabajo en múltiples instituciones, que hace que los trabajadores se desgasten mucho pero que también tenga un efecto sobre la prestación de los servicios; es parte de la dinámica laboral, y, siempre y cuando el horario sea compatible, no hay problema”, reconoció López Arellano.
De hecho, existen personas que actualmente ya tienen base en dos o tres instituciones cuando se garantiza la compatibilidad de horarios.
Por lo tanto, en el primer grupo de contrataciones de IMSS-Bienestar, las personas que ya tienen una base en otra institución de salud no serán consideradas como prioritarias, pues según la funcionaria esta primera ronda está pensada para aquellas con contratos más precarios. Sin embargo, aseguró que mientras haya compatibilidad de horarios, podrían incorporarse más adelante y mientras tanto podrán seguir trabajando.
“No podríamos ofrecerles bases del IMSS-Bienestar en este momento, porque parte también de nuestra tarea es ir avanzando hacia la unificación del sistema. Esta yo la considero una meta de medio camino”, aseguró.
Respecto de los trabajadores que han permanecido contratados como eventuales durante más de 15 años y que ingresarán por primera vez a una plaza basificada, como han señalado las personas inconformes, López Arellano minimizó la situación; dijo que son únicamente 222 casos.
Por otro lado, el personal de salud que trabaja en reclusorios —a quienes también se ha referido en las protestas por estar en una situación de incertidumbre— permanecerá a cargo de la dependencia local, por el tipo de atención del que se trata. “Con ellos hay una estrategia de mejora, pero es una estrategia local”, dijo la secretaria, sin detallar.
Según la funcionaria, lo que plantea la transición al IMSS-Bienestar es una política de justicia laboral, que no responde solo a un conjunto de movilizaciones. Aseguró que es un modelo que no solo va a fortalecer los servicios, sino a mejorar las condiciones de trabajo del personal en condiciones precarias. Los trabajadores, subrayó, serán contratados con bases federales con definitividad y prestaciones.
Sobre la antigüedad, refirió que para quienes ya hayan cotizado en el ISSSTE, las semanas cotizadas serán respetadas; sin embargo, admitió, quienes estaban contratados por honorarios no contaban con esta prestación, por lo que en ese caso la antigüedad les será considerada para formar parte del grupo prioritario que se basifique, y a partir de ello tendrán derecho a todas sus prestaciones.
López Arellano agregó que la posibilidad de que se conserve o se obtenga una base en la propia Sedesa desde el principio ha estado descartada, y no será posible. La centralización de los servicios de salud de la ciudad al IMSS-Bienestar resultará en que la secretaría permanezca compacta, esencialmente con funciones de salud pública, atención colectiva, rectoría en salud y gobernanza territorial, pero no prestación de servicios médicos a población sin seguridad social excepto por el subsistema que atiende a población privada de la libertad.
“Hemos estado abiertos al diálogo, mantenemos las mesas de trabajo, nuestros funcionarios permanentemente reciben llamadas y atienden visitas de trabajadores que tienen dudas, incertidumbre, y siempre tenemos las puertas abiertas para aclarar cualquier duda e insistir: todo este proyecto es para mejorar las condiciones laborales pero también mejorar y en el centro poner a las personas, a estos sujetos de derechos a los que nos debemos todas las instituciones de salud”, aseguró.
Verónica es trabajadora social en los servicios de salud públicos de la ciudad. Durante casi 14 años ha atestiguado diversos cambios en las condiciones laborales del personal de salud que ahí labora, las cuales, para ella, nunca han sido óptimas, incluso antes del Seguro Popular, cuya desaparición al principio de esta administración es el antecedente directo de la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que luego también se extinguió para dar paso al IMSS-Bienestar.
“Nos han ido cambiando de contrato. En un principio, se manejó el Seguro Popular, y siempre hemos ganado la mitad de sueldo de lo que, en un inicio, ganaban los de base, que eran los únicos compañeros que la tenían, y justificaban esta diferencia porque las prestaciones que ellos tenían, que era lo que les elevaba el sueldo, provenían de un sindicato, al cual nosotros no teníamos derecho porque tienes que tener una base para eso”, explica.
Entonces, recuerda, no tenían ninguna prestación, incluido el servicio médico y las vacaciones. Por cuatro o cinco años, permanecieron así. Luego transitaron al esquema conocido como estabilidad laboral, en el que el único cambio fue una semana de vacaciones. Desde aquel momento, surgió el primer movimiento, que derivó en que quienes tenían más de cinco años de antigüedad fueran transferidos al programa actual, Galeno Salud. Fue cuando algunos empezaron a tener ISSSTE.
“Yo tengo casi 14 años y solo he cotizado al ISSSTE tres o cuatro, que fue a partir de que nos cambiaron de programa. Todos esos años atrás se perdieron, porque como no coticé, nadie me las reconoce. Esa es otra de las molestias, sobre todo del personal que tenemos muchísimos años”, reclama Verónica. Durante la pandemia, se dieron varias nuevas contrataciones con sobresueldos, acusa, lo que generó un desequilibrio ante el desempeño de las mismas funciones.
Ella considera que el personal de más tiempo, que no alcanzó la basificación desde un principio, es el que ha sido relegado, mientras que los eventuales más recientes son los priorizados. “Tuvimos que hacer esto —las protestas— porque nunca nos voltearon a ver, porque ya en la administración se había estado solicitando y nadie nos hizo caso. Creo que no es justo lo que está pasando, que durante años hagamos el mismo trabajo y tengamos un sueldo muy inferior al de todos. Simplemente queremos que se nos iguale el sueldo a lo que ganan todos nuestros compañeros porque nosotros hacemos lo mismo que ellos”, señala.
Ahora, asegura, están a la espera y a la incertidumbre del proceso de transición a IMSS-Bienestar, pues ha existido muy mala organización para citarlos a la entrega de documentos y preparación de exámenes. Hoy, siguen siendo personal de Galeno Salud, con un sueldo y prestaciones más bajas que el de base, ahora dos periodos vacacionales, y a la espera de cuándo les llamarán y cuáles serán las condiciones reales de la transición.
Verónica admite que les han hablado de que el tabulador se igualará, pero hasta ahora nada lo ha oficializado. “Ahorita ya todos hicimos exámenes, entregamos documentos pero seguimos en la espera de ver qué va a pasar, porque no hay ningún comunicado oficial donde reconozcan que se va a dar a todos una base definitiva, y además homologar el sueldo y las prestaciones. Hoy, 22 de agosto, seguimos siendo Galeno, ganando la mitad, teniendo una jornada más larga y no tenemos las prestaciones que tienen los demás compañeros”, insiste.
Para ella, las condiciones laborales, al final, serán las que defina el IMSS-Bienestar —como lo señalan los artículos transitorios del decreto que dio vida al organismo público descentralizado, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de agosto— y quedarán oficializadas hasta que la transición de los servicios sea definitiva.
Hasta el 18 de julio, el director del IMSS, Zoé Robledo, informó que el IMSS-Bienestar ha sumado la operación de 5 mil 339 médicos especialistas con la transferencia de 253 hospitales, 21 unidades médicas de especialidades y 4 mil 146 centros de salud en 22 estados. Destacó que la plantilla médica se ha incrementado con el apoyo de médicos cubanos, la contratación de recién egresados —cuyos retrasos ha reportado Animal Político— y la de 451 jubilados.