Herminia Miranda · 11 de enero de 2025
Maurilio Flores salió de su trabajo, como policía auxiliar de la Ciudad de México, adscrito a la alcaldía Tlalpan, el viernes 3 de enero a las 7 de la mañana. Fue la última vez que se le vio, ahora está desaparecido.
Su hija mayor, Gessuri Flores, narra a Animal Político la travesía que ha vivido en la búsqueda de su padre o cualquier dato que ayude a dar con su paradero.
Lee: El nuevo censo de desaparecidos confunde a víctimas con familiares que los buscan
Entre el 5 de diciembre de 2018 y el 6 de julio de 2023, la Comisión Nacional de Búsqueda reportó un total de 8 mil 961 personas desaparecidas en la Ciudad de México, de las que 4 mil 461 no han sido localizadas y 57 % son hombres.
En contraste, la Comisión de Búsqueda local reportó, al 15 de mayo de 2023, solo 3 mil 425 personas desaparecidas.
Los compañeros de Maurilio mencionaron que cumplió su jornada del 2 de enero y entregó su arma a las 7 de la mañana del 3 de enero. Tras acudir a un operativo de emergencia, regresó a las 10 de la mañana y entregó su uniforme.
A uno de sus compañeros más cercanos le comentó que acudiría a pasar su lista de sobrevivencia, por la pensión que recibe de su esposa, quien falleció hace dos años.

“Mi papá generalmente regresa a casa a mediodía. Mi hermana, que estaba esperándolo, me llamó para decirme que no había llegado como a eso de las 2 de la tarde y que, tras varios intentos, su celular dejó de marcar la llamada y mandaba a buzón”.
La búsqueda comenzó en ese momento, Gessuri y su hermana no se detuvieron y llamaron a sus compañeros y amigos más cercanos.
Al otro día, 4 de enero a las 7 de la mañana –Maurilio cumple turnos de 24 por 24– fueron a su sector a la hora que debía entrar su papá. Comprobaron que no llegó a trabajar y supieron que no se presentó después.
También lee: Cierra sexenio de AMLO con más de 72,100 cuerpos sin identificar
“En la noche estaba pensando, tal vez tuvo una emergencia y su celular se quedó sin pila; pero nunca regresó a casa ni llegó a trabajar. Aún así tuvimos que esperar las 48 horas que marca la fiscalía para denunciar la desaparición”, cuenta.
Gessuri consiguió, con un conocido e Maurilio que trabaja en la Fiscalía del Estado de México, rastrear su celular. La última geolocalización del aparato se reportó cerca del Metro Cuatro Caminos, lugar donde él iba a pasar su lista de sobrevivencia ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
“Entonces fuimos a Naucalpan, a las oficinas del IMSS donde mi papá tenía registrada su pensión como viudo; pero nos dijeron que ya desde hace un tiempo no están ahí las oficinas donde se debe firmar la sobrevivencia”.
Un segundo rastreo del celular de Maurilio mostró una conexión cerca del Metro La Raza, exactamente en un punto ubicado entre Avenida Río Consulado y la Calzada de Guadalupe.

Ese lugar no significaba ninguna pista para las hijas de Maurilio, pero uno de sus mejores amigos les explicó que cerca de ahí está el destacamento de un policía a quien su padre le había prestado dinero.
“Su amigo de mi papá nos dijo que este señor le daba vueltas y vueltas y mi papá le había estado cobrando todo diciembre. Pero, aunque es otra pista y él podría ser un sospechoso, no es certero que haya sido por eso su desaparición”, explica Gessuri.
Las hijas de Maurilio esperan que tanto la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, como la Secretaría de Seguridad Ciudadana las apoyen para poder dar con el paradero de su padre, pues en una semana no ha habido más avances que los datos que ella ha recabado.