18 años de aborto en CDMX: un parteaguas en México, pero persiste la criminalización

Marcela Nochebuena · 24 de abril de 2025

18 años de aborto en CDMX: un parteaguas en México, pero persiste la criminalización

El derecho al aborto durante las 12 primeras semanas de gestación en la Ciudad de México cumple este jueves 18 años. Es una mayoría de edad que aún deja un sinsabor, pues si bien significó un parteaguas para el avance de legislaciones nacionales y regionales, todavía enfrenta algunos pendientes en su implementación y, sobre todo, persiste la criminalización a las mujeres en la capital.  

En los últimos 10 años, en la Ciudad de México se han sumado más de mil 357 carpetas de investigación por el delito de aborto, con lo que la entidad ocupa el segundo lugar a nivel nacional. Específicamente, entre 2018 y 2024 se registró un promedio anual de 140, pero en particular entre 2021 y 2022 la cifra creció de 102 a 192, y después se mantuvo casi igual con 181 en 2023 y 187 en 2024. Hasta febrero de 2025 ya se habían iniciado 44 carpetas, lo que supera a las abiertas en el mismo periodo del año pasado. 

El 24 de abril de 2007 el voto de la mayoría en el Congreso de la Ciudad de México despenalizó el aborto, por primera vez en el país, para las 12 primeras semanas de gestación. Desde entonces hasta junio de 2024, en la capital mexicana se han practicado 277 mil 268 interrupciones legales del embarazo, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, un promedio anual de 16 mil 585.

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Foto: Cuartoscuro/Archivo

 

Por ello, las organizaciones de la sociedad civil convocantes de una intervención conmemorativa que se hará este jueves a las 8 de la mañana en la Victoria Alada –o Ángel de la Independencia– coinciden en que se trata, primeramente, de un momento de celebración y de reconocimiento de lo desencadenado gracias a la legislación aprobada hace 18 años.

Brenda Gutiérrez, coordinadora del Fondo María, explica que se trató de un parteaguas no solo en el país, sino en la región –haciendo énfasis en que aún conserva la limitación de las 12 semanas– porque implicó por primera vez una política pública que obliga a proveer el aborto como un servicio médico en centros de salud del Estado, así como que se reconociera el acceso a este hecho reproductivo como un derecho y al mismo tiempo como un eje fundamental de lo que después la Suprema Corte de Justicia de la Nación definiría como el derecho a decidir de mujeres y personas gestantes

En efecto, lo primero a enfatizar es que se trata de un hito que marca un antes y un después en la lucha por los derechos reproductivos, subraya Maribel Luna Martínez, enlace de incidencia política de Católicas por el derecho a decidir. Esto por todo lo que implicó para el avance de las despenalizaciones en otras entidades –que hoy suman 23–, pero también en América Latina y el Caribe.  

Gutiérrez recuerda que en el momento de la aprobación, un mensaje contundente fue que al día siguiente de la publicación del decreto oficial, que ocurrió el 26 de abril, las clínicas ya estaban ofreciendo el servicio. Aunque ahora todavía existen aspectos mejorables, es muy importante que el Estado haya respaldado esa política en la capital, al igual que el reconocimiento social que comenzó a darse en la Ciudad de México, al tiempo que otras entidades empezaron a verlo como una posibilidad. 

Con independencia de los estados que también han despenalizado a partir de 2018 –Campeche, Durango, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Tlaxcala son los que faltan–, a los servicios de salud de la ciudad, después de las capitalinas, han recurrido en mayor medida residentes del Estado de México (77 mil 160), Puebla (1,709), Hidalgo (1,459) y Morelos (1,066).

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Han accedido al servicio 14 mil 356 menores de 18 años de edad, aunque la mayor proporción han sido mujeres de 18 a 24 años (125 mil 660), seguidas por el grupo de 25 a 29 (66 mil 650), mientras que 61 mil 407 han sido solicitados por quienes están en el rango de 30 a 39 años de edad. 

Sus ocupaciones son diversas: la mayor cantidad de abortos se han practicado a mujeres que se dedican al hogar o son empleadas, seguidas por estudiantes. El 80 % de las interrupciones en la Ciudad de México se han llevado a cabo por medio de la toma de medicamentos. 

A Gutiérrez le parece importante destacar que este ha sido un trabajo sostenido durante años no solo por el gobierno, sino también por activistas, personal de salud aliado, acompañantes, tomadores de decisiones en espacios importantes, y colectivos. “Ha sido un trabajo de resistencia y también de trabajar constantemente para ampliar este acceso y difundir la información sobre el servicio”, apunta. 

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“Anteriormente, la discusión estaba en otros ámbitos y definitivamente en 2007 se transforma la argumentación al reconocimiento de este servicio como un tema de salud pública y de derechos humanos, y algo que también es relevante de lo que no se habla muchísimo, es que en 2008 se fortalece también el andamiaje jurídico en Ciudad de México y en el país porque la Suprema Corte de Justicia de la Nación refrenda la constitucionalidad de la despenalización y esto ha sido retomado para otros procesos en México, en América Latina, pero también para otras leyes de avanzada”, añade Luna Martínez. 

Aborto: pendientes en la implementación y la eliminación del estigma

Sin dejar de enfatizar el tono de celebración, las activistas reconocen que, al mismo tiempo, siguen existiendo trechos por avanzar, no solo en torno al pendiente de las nueve entidades que aún no legislan, así como a la iniciativa federal congelada que reformaría el Código Penal federal y la Ley General de Salud a nivel nacional, sino en cuanto a la implementación y los estigmas que perpetúan la criminalización

Para la representante de Católicas por el Derecho a Decidir, es indispensable avanzar hacia la erradicación del estigma en relación con el aborto. Pese a los avances de la Marea Verde, que enfocan el tema del aborto en el ámbito de la salud pública,  organizaciones de derechos humanos, colectivas, acompañantas, parteras y personal de salud aliado siguen trabajando para eliminar todas las barreras de acceso al servicio.

Eliminar el estigma implicaría erradicar la criminalización en todos los sentidos para quienes deciden tomar una decisión reproductiva como un aborto legal y seguro. Esa es una coincidencia fundamental y una demanda sentida en este momento. 

Pese a que en los primeros días de noviembre de 2024, el Congreso de la Ciudad de México aprobó en comisiones el dictamen de una iniciativa que buscaba eliminar por completo el delito de aborto del Código penal local –para regularlo en la normativa de salud y así poner fin a la criminalización—, unos días después fue aplazada sin una fecha específica de próxima discusión, con el argumento de que para avanzar al pleno se requería un mayor consenso político y social. 

En tanto, Fondo María, que realiza un trabajo de incidencia directa para apoyar a las mujeres que necesitan acceder a un aborto –lo que le permite monitorear los servicios–, destaca que todavía hay mucho trabajo que hacer con el personal de salud, pues muchas veces se proporciona un servicio estigmatizante, no solo de las personas médicas o enfermeras, sino desde las que reciben a las usuarias en la entrada de las clínicas. 

Que todas ellas sepan cómo poner al centro a las personas que abortamos es un pendiente muy grande, enfatiza Gutierrez. A ello se suma el aspecto presupuestal y la necesidad de garantizarlo de manera estable, pues algunas veces hay carencia de insumos o se le solicita a las propias usuarias que los proporcionen. Por otro lado, es importante empezar a hablar de abortos de más de 12 semanas. 

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Foto: Cuartoscuro/Archivo

 

“Decir que fue algo totalmente arbitrario durante esa votación, y que es importante hablar de esos abortos que pasan de las 12 semanas, que pueden ser seguros, que existen y que se hacen, pero es necesario que salgan del código penal de manera general, y que el estigma en torno a estos es mucho más amplio. Es importante sensibilizarnos en esto, y lo que decimos todo el tiempo: al sacarlo del código penal, lo dejamos de mirar como una conducta delictiva, y el impacto que eso tiene en la manera como vemos el aborto es muy importante”, señala. 

Desde su perspectiva, las razones detrás de las carpetas de investigación abiertas en la Ciudad de México subyacen principalmente en el estigma en torno al rebase de las 12 semanas, así como respecto a los abortos autogestionados. Además, destaca la sensibilización que también es necesaria en los ministerios públicos y el poder judicial, pues el problema no radica solo en quien denuncia –generalmente, el personal de salud–, sino en quien abre la carpeta, realiza indagatorias y desperdicia recursos del Estado para perseguirlo como un delito. 

La despenalización social en la Ciudad de México, agrega convencida, es un tema defendido que se seguirá defendiendo. Descarta que la ciudadanía de la capital pudiera aceptar cualquier tipo de regresión, además de que hay un viraje de narrativas incluso en la música, las películas y otros referentes de las nuevas generaciones, que permiten mirar el aborto desde lugares más luminosos. 

“A veces queremos no ser aguafiestas y decir ‘sí, celebremos los 18 años’, pero también recordar que es algo que tenemos que estar resistiendo y defendiendo; es un derecho que no solo tenemos que decir ‘ya está’, sino que tenemos que acuerpar todo el tiempo y mencionar que no todo está ganado; a veces vivimos en burbujas muy pequeñas donde pensamos que ya todo está resuelto”, añade. 

Luna Martínez remarca que el aborto es una realidad, un hecho de salud al que las mujeres y personas gestantes recurren por diferentes vías, independientemente del marco legal, pero es importante garantizarlo jurídicamente. La Ciudad de México nos recuerda lo que significa un derecho en dignidad, de manera respetuosa y desde una demanda social que tiene cada vez un mayor eco.

Sobre la intervención de este jueves, explica que busca conmemorar mediante la presencia de diversas organizaciones. Además de las ya citadas, el colectivo ADAS, Equidad, el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, el Grupo de Información en Reproducción Elegida, Ipas, entre otras, para juntarse, representar la celebración y tener un foro de diálogo en torno a la no criminalización y la eliminación del estigma